Este sitio utiliza cookies, propias y de terceros, para dar un mejor servicio. Si continuas navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.
No te lo pierdas No te lo pierdas

Mayo 2018

L M X J V S D
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31
Cerrar
PSE EUSKADI

PSE-EE PSOE Euskal Sozialistak

Documentos

compartir  compartir

Intervención de la Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia, en las jornadas "Políticas Fiscales y Políticas Sociales"

Intervención de la Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia, en la apertura de la jornada “Política fiscal y políticas sociales. Suficiencia e integración”

 

San Sebastián, 27 de enero de 2018

 

Buenos días. Quiero agradecer a la Fundación Ramón Rubial por haber abierto este ciclo de reflexión sobre lo que urge en este momento a nuestra sociedad: garantizar la recuperación social de quienes más se han visto azotados en esta última y profunda crisis. Es una inmensa preocupación que tenemos desde el socialismo vasco, porque estamos volcados en diseñar las respuestas de futuro pero no queremos olvidar a nadie que se sienta excluido en el presente.

 

Y este ciclo que se clausura hoy se suma a la extensa agenda socioeconómica que hemos desplegado en los últimos meses y que tienen que ver con esa recuperación social: el modelo de protección social, la recuperación salarial, el combate de la precariedad en los empleos, la formación de calidad, la conciliación, la igualdad de hombres y mujeres. Todo esto es lo que está ocupando el grueso del tiempo del Partido Socialista de Euskadi

 

Y quiero agradecer especialmente a Fernando Fantova que haya puesto su experiencia y conocimiento para ampliar nuestra reflexión, y lo haya hecho buscando a relevantes personas que conocen muy bien todo el proceso de construcción de nuestra red de protección, de nuestra red de derechos sociales, de nuestras carencias y nuestras oportunidades, para que nos apunten aquellos aspectos en los que tenemos que apuntalar, aquello que consideramos que es una de las mejores inversiones que hemos hecho como sociedad: la cohesión social. Hoy en riesgo cierto y cuestionada desde algunos sectores.

 

Existe ese riesgo, porque podríamos quedarnos en subrayar las bondades de este sistema. Podríamos quedarnos en destacar el valor de este gran sistema que comenzó a finales de los 80, con el primer plan de lucha contra la pobreza y que culminó con el reconocimiento del derecho subjetivo a recibir una prestación cuando los ingresos no son suficientes.

 

Pero desde el socialismo vasco no estamos por la labor de caer la autocomplacencia. No nos lo podemos permitir. Estamos ante una suma de retos: económicos, demográficos, sociales, migratorios, ambientales, tecnológicos. Sobre todos ellos mantenemos abiertos procesos de análisis y discusión, porque todos ellos están profundamente ligados a nuestro proyecto de igualdad.

 

Y añadimos: nuestro proyecto de igualdad es un proyecto de competitividad y de cohesión social, ambos íntimamente unidos. Esa red pública que hemos sabido levantar haciendo uso intensivo de nuestro autogobierno es lo que garantiza los derechos básicos.

 

Y está red pública de cohesión e igualdad debe marcar todas las reflexiones sobre nuestros retos. Porque las sociedades más competitivas no son sólo las que mejor se adaptan a las nuevas revoluciones en marcha, sino las que además son las más cohesionadas. Ahora hay 60.000 familias que dependen de la RGI. Y sabemos además que hay otros muchos que, por distintas razones no pueden acceder a ese derecho.

 

En nuestro programa electoral ya reflejamos esta preocupación e hicimos propuestas que ahora son compromiso de Gobierno. Porque a los socialistas no nos resultan suficientes las estadísticas que nos sitúan a la cabeza de la renta media de España. No nos puede resultar suficiente porque somos conscientes de todo lo que nos queda por recorrer: ofrecer oportunidades a las 128.000 personas aún en desempleo, a quienes llevan atascados en el paro más de dos años, a los jóvenes, a las mujeres que siguen copando los trabajos más precarios y que siguen sufriendo la brecha salarial, uno de los indicadores más claros de desigualdad.

 

Pero nos queda ahora el reto más importante. Nos queda conseguir que las personas no necesiten las ayudas, porque dispongan de un empleo. Es en este contexto en el que nos disponemos a abordar la reforma de nuestro sistema de protección social. Y nuestro objetivo es triple: que nadie que lo necesite se quede sin ayuda, nadie que no lo necesite se quede con dinero que no le corresponde y, sobre todo, cada vez haya menos gente que lo necesite.

 

Con esta idea nos propusimos compartir la propuesta que ya está en el Parlamento.

Un punto de partida donde los socialistas hemos querido poner el foco en llegar a las nuevas realidades convivenciales que no están contempladas en la actual ley, a esos abuelos y abuelas que se hacen cargo de sus nietos, a las personas que se divorcian y deben iniciar una nueva vida, a los jóvenes que se quieren emancipar y comparten pisos para poder atender los gastos…

 

Pero también queremos encontrar los instrumentos que permitan a los perceptores salir de esa dependencia. Queremos un refuerzo de las políticas de inserción social y laboral, la colaboración con los servicios sociales, de los estímulos al empleo, de aquello que permita que muchos perceptores salgan de la situación en la que se encuentran.

Sobre todo ello discutiremos en el texto articulado que debe remitir al Gobierno. Los socialistas queremos empezar cuanto antes esta tarea. Pero sobre todo queremos contar con el más amplio consenso, porque será la mayor fortaleza de lo que hagamos. Los socialistas creemos que un empleo decente con un sueldo decente es la base de una vida plena, sin necesidad de llamar a puertas para pedir ayudas.

 

Porque este empeño que tenemos con la subida salarial tiene mucho que ver con la RGI, porque son miles los trabajadores y trabajadoras con muy bajos ingresos que necesitan acudir a esta prestación. Nuestro empeño en que en la negociación colectiva haya un eje sobre la conciliación de la vida laboral para la atención a menores y dependientes tiene mucho que ver con la RGI, porque hoy son mayoritariamente las mujeres quienes se ocupan de esas tareas y se condenan a la precarización laboral.

 

El debate sobre la nueva Ley de Formación Profesional que ya está en trámite tiene mucho que ver con la RGI, porque la falta de cualificación condena a miles de personas a la cronificación en las ayudas. El debate sobre la vivienda tiene mucho que ver con la RGI porque obliga a garantizar el acceso a esa vivienda antes que a la prestación complementaria. La nueva economía tiene mucho que ver con la RGI, porque la revolución digital está creando puestos de trabajo sin derechos que encaminan a muchas personas a requerir de esta prestación.

 

En estos días que hay interés informativo en el futuro de nuestro autogobierno, los socialistas insistimos en que nuestra mayor preocupación es poder blindar los derechos sociales conquistados. Y que todas las nuevas responsabilidades que acordemos que podemos asumir, dentro de la ley, se pongan al servicio de las demandas de la ciudadanía vasca: de subir a Euskadi al tren del siglo XXI en un proyecto competitivo, en el que nos adaptemos a los retos del futuro con un proyecto de cohesión social. Nuestro empeño será centrarnos en esta tarea y convencer al resto de los grupos de que la mejor apuesta es la que no deja a nadie en el camino, la que construimos juntos.

 

Mientras alcanzamos ese momento, necesitamos que la RGI siga llegando a quienes la necesiten. Así que incorporamos todas las reflexiones que se han realizado en este ciclo de la Fundación Ramón Rubial que nos van a servir para enriquecer la reforma de la ley que tenemos que enfrentar y también nos ayudarán seguro a diseñar una Euskadi más fuerte en lo social, más inclusiva y más igual.

 

Muchas gracias