23/08/2009
El lehendakari Patxi López habla, una y otra vez, de «normalidad», de la normalidad que, según dice, ha llegado a Euskadi en estos tres primeros meses de Gobierno socialista. Aunque no concreta las medidas que piensa adoptar a partir de otoño, lanza un mensaje tranquilizador sobre su capacidad para plantar cara a la crisis con un Presupuesto «austero pero suficiente». Y, en alguna pausa de la entrevista, tararea una canción. Asegura que no piensa dejar de ser él mismo por mucho que le critiquen.
-¿Admite alguna laguna en estos primeros cien días de gobierno?
-Sí me hubiera gustado hacer más cosas y más rápido, pero hemos hecho suficiente como para sentirnos satisfechos en los tres objetivos que nos marcamos: el combate contra ETA, la lucha contra la crisis y mejorar la calidad de vida de los vascos a través de los servicios públicos. La actividad ha sido importante en calidad y en cantidad.
-No obstante, todos los partidos han coincidido en reprocharle la ausencia de medidas de choque anticrisis. ¿A qué espera para adoptarlas?
-Es que no es cierto. Es una crítica fácil porque siempre habrá déficits, pero la inmensa mayoría de las medidas adoptadas por el Gobierno están dirigidas a paliar la crisis. Hemos habilitado recursos extraordinarios para las Ayudas de Emergencia Social, el programa para que 300 personas que están cobrando el salario social se formen en la atención a dependientes, financiación para las empresas, rehabilitación de viviendas para dinamizar la construcción, nos sumamos a los 2.000 euros que ha permitido que no cierren concesionarios... Nadie podrá decir con rigor que no se ha hecho nada.
-Pero sí menos de lo esperado, máxime cuando aseguró que sería su prioridad absoluta.
-Ya, pero es que algunos creen que llevamos cien años en vez de cien días. Pocas veces en sólo tres meses se han hecho tantas cosas y en tantos ámbitos. ¿Se podría hacer más? Sí. Pero es que los Presupuestos estaban gastados en un 70% y hemos tenido que recortar gasto a la vez que manteníamos la calidad de los servicios. Ahora, también en agosto, estamos trabajando para obtener más recursos. Con eso y quizá con una ley extraordinaria de acompañamiento presupuestario podríamos obtener otros 300 millones.
-¿Teme que su futuro dependa de que florezcan o no los 'brotes verdes'?
-Es lógico que el futuro de cualquier Gobierno dependa de su gestión. Más lógico que lo que pasaba antes en Euskadi. Tener normalidad también en esto no está mal.
-¿Qué sentido tiene culpar al PNV de haber elaborado un Presupuesto expansivo cuando esas cuentas se aprobaron gracias al apoyo del PSE?
-Quizá se interpretó como una atribución de culpa, pero lo que hice fue describir la realidad. Y lo que nos encontramos no es que el Presupuesto fuera expansivo sino que el Gobierno anterior había utilizado remanentes para implementar gastos y, cuando se vio de qué manera afectaba la crisis, en lugar de reordenar los gastos previstos para atender lo urgente y lo necesario, lo que hizo fue gastar a todo correr hasta ese 70% en cosas no tan urgentes.
-¿No intenta entonces poner la venda antes que la herida?
-No, no. Son dos cosas diferentes. Desde el principio dije que este Gobierno iba a contar siempre la verdad y la verdad es que nos hemos encontrado con esta realidad presupuestaria. Otra verdad que también hemos contado es que la recaudación está cayendo por encima del 20%. Pero no es ninguna venda, es una realidad constatada también por las diputaciones.
-¿Y cómo piensa afrontar esa caída?
-Ya estamos haciendo las previsiones para tener unos Presupuestos que serán austeros pero suficientes. Tendremos que ir también a los dos puntos y medio de endeudamiento que nos permite la ley para obtener aproximadamente unos 1.700 millones de euros adicionales.
-Parte de la solución tendrá que recaer en la política fiscal.
-No sólo, no.
-¿Apoyaría su Gobierno algún tipo de subida de impuestos?
-Esa posibilidad existe, pero el Gobierno no tiene capacidad impositiva, es de las diputaciones. Estudiaremos todas las posibilidades.
-Para las rentas más altas.
-Claro. O para los grandes beneficios. Se baraja también modificar los IVAs pero eso acaba siendo contraproducente porque desciende el consumo. Si podemos llegar a acuerdos, no afectarán a los que sean los paganos de la crisis.
-Pero, ¿tiene su Gobierno margen de maniobra para consensuar la política económica con las diputaciones?
-El Gobierno tiene la voluntad, y lo ha demostrado, de abrir el diálogo con todo el mundo. Este es el primer Gobierno que ha puesto en marcha el diálogo social. Hemos convocado a las diputaciones, a pesar de la polémica, nos hemos sentado con ellas y tenemos seis mesas en marcha. Esperamos que en septiembre vayan dando frutos. Lo que no me cuadra es lo de bajar los impuestos a la vez que hay que aumentar el gasto, parece incompatible.
-¿Será eso un handicap a la hora de pactar los Presupuestos con el PP?
-Estoy convencido de que no. Llegaremos a un acuerdo en primer lugar con el PP. Y luego veremos qué dice el PNV, porque en su propuesta también avala las líneas de actuación que proponemos. Veremos.
-¿Ve factible un acuerdo en torno a esa oferta de estabilidad del PNV?
-Siempre hemos dicho que íbamos a explorarla, no a valorarla. Veremos.
-El primer contacto no fue fructífero.
-Es que nos pasaron un papel con lo que nosotros venimos diciendo. Y además quien va a presentar los Presupuestos es el Gobierno, y lo negociaremos con nuestros socios preferentes. Y ahí sabremos si la oferta del PNV es una cortina de humo para aparentar moderación o no.
-¿Usted la ve sincera?
-He dicho que la vamos a explorar.
-Alguna sensación tendrá.
-No tengo sensaciones.
-Hombre...
-(Risas) Eso pregúnteselo al PSE.
-De momento le ha servido al PNV para seguir argumentando que ellos lideran el país. ¿Qué cara se le queda como lehendakari?
-Ninguna, ninguna, porque sabemos que es parte de su estrategia. Quien lidera este país es el lehendakari.
-¿Es verdad que no habla nunca con Iñigo Urkullu al margen de las citas institucionales?
-Seguramente he hablado menos de lo que debiera y eso lo voy a corregir porque es responsabilidad mía y la asumo. Espero que a partir de este curso se corrija eso, aunque tiene que ser en ambas direcciones.
Un nuevo tiempo
-En estos tres meses, ¿se ha sentido atado por los populares o incómodo?
-Esto me lo dicen mucho, pero alguien me tendría que demostrar dónde el Gobierno ha cambiado un criterio marcado en su programa. Con el PP lo que hay es un acuerdo de bases y principios que no ha supuesto ninguna atadura. El PP comparte con el PSE que, por encima de las diferencias en el resto de España, está esa necesidad de asentar un nuevo tiempo en Euskadi.
-Personalmente, ¿le cuesta abstraerse de la bronca monumental que se traen PSOE y PP en Madrid?
-No. La realidad vasca ya es bastante compleja como para dedicarnos a otro conflicto que se ha salido de las dimensiones razonables. Meternos en esos berenjenales sería irresponsable y contraproducente. Queremos preservar el entendimiento porque es mucho más importante lo que estamos haciendo en Euskadi. Y estamos entrenados para preservarlo porque antes era al revés: era en Euskadi donde estaba el conflicto permanente, éramos exportadores de problemas, crispación y enfrentamiento y ahora somos casi el oasis de la política española. Disfrutémoslo.
-Sin embargo, algunos compañeros suyos, como Odón Elorza, no dudan en reconocer que el acuerdo no les hizo felices precisamente.
-Eso también entra dentro de la lógica. A los socialistas, el pacto con el PP, en principio, les podría chirriar, hasta que lo conocieron. Hoy hay muy pocos socialistas, por no decir ninguno, ni en Euskadi ni en el resto de España, que duden de la importancia de este pacto.
-La cuestión alavesa generó alarma.
-Todos entendemos que, por encima de cosas puntuales, lo fundamental es abrir un nuevo tiempo. Por supuesto que habrá roces, como en todos los pactos, pero estoy convencido de que este acuerdo va a durar toda la legislatura.
-¿Confía en poder mantener en el cajón la moción de censura en Álava?
-Lo he dicho siempre: dependerá de los hechos. Lo que no puede permitir un Gobierno es que se utilicen las instituciones para hacer oposición. Si eso fuera así, ahí hay una herramienta para impedirlo y no dudaremos en aplicarla.
-El PNV no querrá darles motivos.
-Pero tampoco vamos a ser tan torpes como para entender que, bueno, el de Vizcaya juega a ser la oposición, y el de Álava no, porque al final forma parte de la estrategia del mismo partido. Ingenuos, tampoco.
-¿Cree que, socialmente, ya se ha metabolizado el cambio?
-La sociedad vasca, por encima de augurios apocalípticos, lo ha asumido con toda naturalidad. Va bastante por delante de los partidos en la legitimación del liderazgo del Gobierno. Pero queda casi todo por hacer. Algunas imágenes han sido muy importantes. Es normal que se cumpla la ley y es lo que estamos haciendo al retirar carteles a favor de ETA. La inmensa mayoría de la sociedad lo ha asumido como algo positivo, que ya era hora de que se hiciera. A alguno le parecerá que la normalidad que estamos introduciendo es revolucionaria. Pues bienvenida sea la revolución de la normalidad.
-«Acabaremos con los espacios de impunidad». ¿Antes existían?
-No hemos dicho eso. Hemos dicho que existía el muro de la vergüenza en Mondragón, que en las txosnas se ponían carteles ilegales... Y los estamos quitando. Punto. Si alguien hace esas otras interpretaciones...
-¿Puede descartar total y absolutamente un final dialogado de ETA?
-A ETA sólo le queda un destino, desaparecer. Sabe que no va a conseguir nada nunca, ni mediante la violencia ni dejando la violencia.
-¿Ni siquiera para tratar cuestiones de presos y entrega de armas?
-¿Para qué voy a hacer futuribles? ETA tiene que desaparecer y vamos a utilizar todas las herramientas del Estado de Derecho para ello.
-¿Está en condiciones de asegurar que la izquierda abertzale radical no estará en las elecciones de 2011?
-Esa decisión sólo les incumbe a ellos. Sólo podrán hacer política si se alejan definitivamente de la violencia. Sólo tienen una posibilidad.
-¿Antes servía condenar y ahora no?
-En este país hemos tenido muchas declaraciones de Anoeta, muchas palabras y ningún hecho. No se trata de que condenen, porque eso no es un requisito legal sino moral; se trata de que haya realidades.
-Según el PNV, buscan seguir rebajando sus cotas de poder.
-Es una burrada como un piano. Y es no enterarse de que hay una sentencia del Tribunal de Estrasburgo que ha dado la razón al Estado de Derecho. Decir que se utiliza la lucha contra ETA para desbancar al PNV me parece lamentable democráticamente. No se puede decir que hay que deslegitimar el terrorismo y luego jugar de esa manera.