05/12/2008
En el cara a cara, el líder de los socialistas vascos es un hombre cordial, cercano al que se le oye tararear una canción poco antes de que se preste a la sesión de fotos. Le encanta la música y se lamenta de el reciente fallecimiento de Mikel Laboa. Aunque en su rostro está marcada otra muerte: la del empresario Ignacio Uria, asesinado por ETA.
- El terrorismo ha vuelto a marcar la agenda política...
Euskadi evidencia un agujero negro de libertad. Y a los políticos nos corresponde la labor de deslegitimar todos esos argumentos que han hecho que ETA sobreviva en el tiempo.
- ¿Los políticos no han sido contundentes contra ETA?
Es que no basta con decir cosas como que “no hay ideas que se puedan defender con las armas”. No, hay que empezar a ser claro. Esto de que la Ley de Partidos ilegaliza ideas en Euskadi es mentira. Que me diga alguien una sola idea ilegalizada en el País Vasco. Hay cuatro formaciones políticas que defienden abiertamente en el Parlamento vasco la independencia o la autodeterminación… La política no puede ser una tapadera de una banda terrorista, para darle cobertura o financiación. Con estas cosas no se puede ser ambiguo. Y el Gobierno vasco lo ha sido.
- ¿Un gobierno no nacionalista acabaría con la ambigüedad?
Seríamos clarísimos al respecto, porque pondríamos toda la voluntad política para acabar con el terrorismo. Cuando más unidos, más débil será ETA.
- Y eso que socialmente ya no tienen el peso de antaño.
La última detención de Txeroki ha demostrado que no pasa nada si cae la cúpula de ETA. Hace unos años las manifestaciones abertzales habrían quemado Euskadi...
- ¿Hay mucho de educación en todo esto?
Sobre todo en valores democráticos. Porque éstos utilizan mucho lo de los derechos humanos para hablar de derechos colectivos, colocándolos por encima de los individuales. O el famoso derecho de autodeterminación, que no es un derecho humano, ni está reconocido en la ONU más que para los casos de colonias. Y se olvidan del fundamental, que es el derecho a la vida. No se puede ir por ahí pensando que la patria la forman sólo quienes piensan como ellos. Y eso se aprende, y se enseña.
- Muchos padres se quejan por ejemplo de que la educación que se les da a sus hijos deja de lado la Historia de España y sólo se habla de Euskal Herria.
Y en muchos casos una historia inventada, a beneficio de la causa. La Historia no puede estar en manos de los políticos.
- ¿Qué va a hacer el PSE para desalojar a ANV de los ayuntamientos que gobierna?
Apoyaremos todas las iniciativas que se propongan al respecto. Ya lo hicimos cuando ETA asesinó a Isaías Carrasco en Mondragón.
- Se acercan las elecciones autonómicas. ¿Euskadi necesita un cambio?
Creo que la gente quiere que las cosas comiencen a hacerse de otra manera, no como si el país fuera un coto privado del PNV.
- Le acusan de usar el euskera y la cultura en la campaña.
Es que algunos se creen que hay temas que son suyos. Y reaccionaron con nuestra apuesta por el euskera como si hubiéramos entrado en su terruño. Pero es que no entienden que nada de lo que sucede en Euskadi es ajeno a los socialistas vascos. Nosotros aprobamos los primeros planes de euskaldunización, y gran parte del socialismo guipuzcoano se expresa en euskera. Lo que no se puede hacer con una lengua es imponerla como se ha hecho, porque eso genera rechazo. Nosotros queremos hacer una política del euskera en libertad.
- ¿Pactarían con los nacionalistas?
Pactar con Ibarretxe es volver a más de lo mismo: división y enfrentamiento. Acaba de irse a Sudáfrica y en vez de ir con empresarios para relanzar la industria lo hace con asesores a internacionalizar lo que él llama el conflicto. El cambio pasa por que los socialistas ganemos las elecciones.
- ¿En caso de ganar en minoría, qué apoyos buscaría?
Iríamos al Parlamento con un proyecto de país y unas propuestas. Y que las avale el que quiera. No vamos a jugar a reeditar políticas de bloques enfrentados.
- ¿Una mano tendida?
Claro. Hace falta buscar acuerdos y pactos entre diferentes. Buscaremos el mayor consenso.
- ¿Cómo ve la situación económica de Euskadi?
Al no estar nuestra economía tan basada en el ladrillo o la construcción ha aguantado mejor la primera fase de la crisis. Pero ahora, al caer la confianza y cuando los bancos ya no prestan dinero, nos afecta con toda la crudeza. Prácticamente todos los días conocemos algún nuevo caso de Expediente de Regulación de Empleo. Euskadi tiene además un problema de fondo: no tenemos trabajadores suficientes ni para provocar el relevo generacional. Tenemos la población más envejecida de Europa.
- Jóvenes que cobran en ocasiones 800 euros al mes…
Y en una comunidad donde los pisos son los más caros de toda España. O la cesta de la compra... ¿Euskadi o Euskal Herria? Son juegos equívocos. Solemos dejar que unos pocos se apropien de conceptos que son de todos. El Estatuto de Autonomía dice: “el pueblo vasco o Euskal Herria se convierte en Comunidad autoónoma…”
- ¿Es posible entenderse con quienes piensan que Euskadi no es España?
Sí, pero han de entender que el proyecto de Euskadi está en nuestro ámbito natural que es España y Europa. Tiene poco sentido hacer la casa del siglo XXI con los ladrillos del nacionalismo del XIX. Pero esto también lo dijo Josu Jon Imaz y lo apartaron.
- Uno de los grandes problemas de estos últimos meses ha sido la falta de unión de las cajas vascas.
La demostración palpable de que ha acabado el tiempo en el que el PNV por su cuenta y riesgo trataba de imponer su modelo a los demás, sin dialogar ni hablarlo con nadie, buscando no el beneficio del país sino el control político.