En los meses anteriores a la pasada campaña electoral, el partido hizo un gran esfuerzo por estar con todos los sectores de la sociedad (sindicatos, empresarios, profesores, autónomos, colectivos sociales, etc…), y de aquellos encuentros salieron muchas propuestas que incorporamos a nuestro programa electoral. Ahora, ese programa electoral es nuestro programa de gobierno, por eso tenemos que contar nuevamente con la sociedad para llevarlo a buen puerto. El PSE-EE tiene como objetivo estrechar la relación entre representantes y representados, para lo que buscará fórmulas para implicar más a la ciudadanía en las decisiones que se tomen desde las instituciones públicas con nuevos mecanismos de innovación democrática y mayor información. Tenemos que conseguir que la sociedad acompañe al lehendakari en su acción de gobierno.
El Socialismo vasco es hoy la referencia, la guía, la dirección del nuevo rumbo de la política vasca. Esta dimensión es fruto del apoyo que la ciudadanía vasca ha dado a una trayectoria política que arranca hace algo más de un lustro y que tiene como ingredientes principales una nueva forma de interpretar y practicar la autonomía política, de defender y proteger los valores, de estimular las políticas progresistas y de comprometerse anteponiendo el acuerdo y la corresponsabilidad con las necesidades de la ciudadanía.
Los socialistas vascos estamos procurando ensamblar nuestros legítimos objetivos como partido de izquierda, con el sentir de toda una sociedad que es plural y por eso hemos hecho del respeto al pluralismo político uno de los pilares de nuestra acción política diaria. Y lo hemos llevado a la práctica acordando, pactando con diferentes en beneficio del país, acordando presupuestos, leyes y normas en el Parlamento, en las Juntas Generales y en los Ayuntamientos. Intentando dar a la política prestigio desde la utilidad, procurando devolver a la ciudadanía que nos ha votado su confianza, con respuestas y medidas. Procurando apuntalar con esta actitud un comportamiento necesario para fomentar la convivencia entre diferentes, para aumentar la tolerancia y para acelerar el encuentro entre vascos, en los aspectos que nos hacen avanzar a todos.
Los socialistas vascos hemos usado este tiempo, hemos aprovechado este recorrido para impulsar políticas sociales, económicas, inversoras, totalmente compatibles entre un partido socialista y una sociedad plural.
El socialismo vasco ha puesto distancia entre sí y el radicalismo, el maximalismo o la resistencia. Euskadi instalada en sus extremos sólo es candidata al fracaso como sociedad. Los ańos, los momentos en los que se han producido estos experimentos, sólo han arrojado división y desencuentro entre partidos, instituciones y ciudadanía. Antes como oposición, y ahora como partido de gobierno debemos unir los sentires de la ciudadanía que ha apostado por los socialistas vascos como ejecutores del cambio y referente del buen hacer político en Euskadi.
Reafirmarnos en la política de transversalidad, de encuentro, de diálogo, de acuerdo, de espacios unitarios, es uno de los mejores tributos a la política progresista que siempre debe guiarnos a los socialistas.
Para llegar hasta aquí hemos corrido riesgos y hemos superado dificultades. Hemos introducido mejoras en el funcionamiento de nuestra organización, hemos reorientado nuestra política. Hemos arriesgado en el fallido proceso de paz. Hemos pactado con el PNV. Hemos acordado con el PP. Hemos apoyado todos los presupuestos de todas las instituciones gobernadas por fuerzas democráticas. Hemos arriesgado en Euskadi y en España. Hemos demostrado que la transversalidad es posible y necesaria si se aplican dosis de responsabilidad y de generosidad. Así lo ha visto y así lo ha practicado el PSOE. La contribución de todo el socialismo al cambio en Euskadi es ejemplar. Toda la sociedad éramos conscientes de las tensiones y dificultades que el cambio en Euskadi pudiera acarrear a la política general. No ha existido ningún vértigo. Los socialistas vascos estamos profundamente agradecidos a todos los socialistas de España por su altura de miras, por su ejercicio de solidaridad con Euskadi para que el cambio gozase del mayor número de aliados y complicidades posible.
El socialismo vasco, en poco más que el tiempo que abarca entre el anterior Congreso y el actual, ha experimentado una evolución electoral e institucional extraordinaria. Hemos crecido en número de concejales, de alcaldías, de junteros, de parlamentarios y de representación institucional en otros niveles, hasta llegar al actual Gobierno Vasco.
Los datos confirman la cercanía, la conexión creciente con la ciudadanía, con quienes nos votan y con quienes aunque no nos voten, nos ven con simpatía. Tenemos espacio para crecer. Para consolidar el cambio debemos crecer y para crecer tenemos que ajustar ahora y cada día la eficacia, la utilidad y el conocimiento con la divulgación de nuestra política.
Euskadi ya ha inaugurado un nuevo ciclo de la política. Una nueva mayoría parlamentaria, un nuevo gobierno, una alianza política diferente. Un ciclo que no es excluyente para ningún demócrata. Un ciclo en el que no cabe el frentismo ni la ocultación ni el clientelismo.
Nuestro proyecto de cambio político irá acompañado de una importante proyección cultural honesta con la historia vasca y con nuestros sentimientos y forma de vida.
Un ciclo que tiene su origen en el extraordinario apoyo y crecimiento que la ciudadanía dio el 1 de marzo al socialismo vasco, que tiene su inicio en la presentación de la candidatura de Patxi López a la Lehendakaritza, y que tiene su concreción y los apoyos necesarios en el acuerdo con el Partido Popular.
Un acuerdo que nace con vocación de estabilidad. Un apoyo que no es de coyuntura o de oportunidad. Un acuerdo que abre el abanico de posibilidades a la política vasca y que necesita tiempo para devolver a Euskadi serenidad política e institucional, libertad y respeto a los derechos fundamentales de las personas, prioridad a los problemas reales de la ciudadanía en torno al empleo, la educación, la sanidad, la vivienda, la cultura, el cambio climático…etc.
Tras muchos años de gobiernos nacionalistas, de forzadas adhesiones de sectores de la sociedad al anterior partido del gobierno, de temor a no tener oportunidades por ser disidente, han creado una demanda de cambio, un cambio que necesitará más de una legislatura y que convierte el acuerdo con el PP en un acuerdo de estabilidad que está abierto al entendimiento con otras fuerzas políticas.
Como es tradicional en el socialismo vasco, la política de alianzas, allí donde sea necesario, la fijaremos después de que los ciudadanos se pronuncien en las urnas, analizando los resultados electorales en cada ámbito y abiertos a acuerdos con todos los partidos democráticos en base a los acuerdos programáticos que se puedan alcanzar
Los socialistas vascos seguimos practicando el acuerdo entre diferentes para hacer país. Creemos en el acuerdo entre los vascos que piensan de una forma y quienes pensamos de otra. Por eso, y pesar de las descalificaciones que se han hecho del mismo desde el pasado 1 de marzo, en el acuerdo de bases firmado entre el PSE-EE y el PP no existe ni una sola política o medida que vaya contra nadie, salvo frente a los terroristas y quienes les apoyan. Y ese acuerdo de bases es lo que nos permite seguir tendiendo la mano a todos los partidos en general y al PNV en particular en el triple objetivo de hacer frente a la crisis económica, luchar contra el terrorismo en todos los frentes y mejorar nuestro marco de convivencia.
La transversalidad no ha sido un slogan socialista de nuestra anterior etapa. Los socialistas apostamos por hacer un país entre todos. Euskadi se lo merece después de muchos periodos en los que otros se lo han negado. Las relaciones políticas que protagonizamos los socialistas, también cuentan con el PNV. Su representación política e institucional, los ciudadanos y ciudadanas que le dan su apoyo, merecen todo nuestro respeto y reconocimiento. En la historia de ambos partidos, son innumerables los encuentros y las políticas de acuerdo y cooperación. También ha habido muchos otros para la discrepancia e incluso para la confrontación. La disposición de los socialistas para superar tiempos y políticas de trincheras es total. El PNV es un partido necesario para incrementar la política de transversalidad ya puesta en marcha en tareas de gobierno del País Vasco, a partir del 1 de marzo. Anteponer objetivos estratégicos de país, fortalecer el bienestar de la ciudadanía vasca es una prioridad socialista que queremos compartir. Las posibilidades de entendimiento dependen fundamentalmente de su evolución política. Dependen de cómo metabolicen su paso a la oposición. Dependen de donde pongan el acento de su política. De si la ponen en la identidad o si la ponen en el interés colectivo del país. El PNV si lo desea tiene su acomodo en el ciclo político de CAMBIO que vive hoy Euskadi, tiene su encaje dentro del respeto a los protagonistas y a las bases del acuerdo, que hoy lideramos entre diferentes en el PAÍS VASCO.
En definitiva, en un gobierno, las políticas de alianzas se establecen más por objetivos estratégicos de país, que por objetivos filosóficos de partido.
Definida la política de alianzas del cambio, cinco son los objetivos inmediatos del PSE-EE: