ETA no es la consecuencia de un enfrentamiento entre vascos y españoles. ETA sólo es una organización terrorista que tiene como único objeto el ataque a los derechos fundamentales de las personas.
En Euskadi hay una confrontación que produce una fractura entre vascos que piensan de una manera frente a vascos que piensan de otra forma. Esta fractura es denominada por algunos como normalización política, y la vinculan al reconocimiento del derecho a decidir. Para nosotros la normalización de Euskadi es la ausencia de terrorismo, el reconocimiento real del pluralismo y la igualdad y libertad efectivas de todos los ciudadanos vascos.
Es innegable la polémica que rodeó la legislación antiterrorista. Esta legislación provocó acusaciones de baja calidad de la democracia española por parte del entramado político de ETA así como por gran parte del nacionalismo democrático.
La sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo avala las respectivas sentencias del Tribunal Supremo y el Constitucional, y delimita sin ambigüedad la separación entre violentos y demócratas.
La sentencia establece algo que ha estado claro y es un referente para marcar los principios básicos del cambio que afrontamos:
Estos principios que han inspirado las leyes en vigor deben ser explicitados y utilizados de referentes contra toda equidistancia y ambigüedad en la interpretación del fenómeno de la violencia.
En ese objetivo, buscaremos reforzar la unidad de los partidos políticos que ahora existe trabajando para la creación de foros permanentes de diálogo multilateral, con un triple objetivo: llevar a cabo iniciativas de pedagogía democrática a nivel local; generar una mayor confianza en la sociedad; y buscar el desánimo permanente entre los terroristas y quienes los justifican o no se desmarcan del mismo.
La deslegitimación política y social del terrorismo de ETA, debe acompañar la incesante lucha antiterrorista que protagonizan los gobiernos, la policía y la justicia. De igual forma, todos debemos contribuir a la visibilidad de las víctimas del terrorismo y a ensalzar su significado político. Porque el futuro de la sociedad vasca se tiene que construir desde la memoria y el respeto al significado político de las personas que fueron asesinadas, que no es otro que el de la imposibilidad de llevar adelante el proyecto que fue causa de su asesinato.
La sociedad vasca muestra a su vez una madurez extraordinaria para asumir el cambio, así lo ha reflejado con la acogida que desde la naturalidad y el buen estilo democrático, ha dado al cambio, simbolizado por un nuevo Lehendakari y un nuevo gobierno, con una ideología y composición, muy diferente al anterior.