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RESOLUCIONES ORGÁNICAS

Aceptación de nuestra política.

Uno de los ejes de nuestra apuesta para Euskadi pasa por el desarrollo del autogobierno hacia afuera y hacia adentro.

Hay quienes vinculan la normalización política al reconocimiento del derecho a la autodeterminación. Los socialistas, junto a cientos de miles de vascos y vascas, la vinculamos a la ausencia del terrorismo, al pluralismo real y a la libertad y la igualdad efectivas.

El proceso de normalización de la sociedad vasca exige el reconocimiento efectivo como vascos tanto de los que son como de los que no son nacionalistas.

Normalizar es ahuyentar la violencia, no alentar una sociedad excluyente, evitar el frentismo, tolerar y respetar al diferente por razones religiosas, sexuales, ideológicas, de nacimiento…, abrir nuestra historia al rigor metodológico, investigar con propiedad nuestra prehistoria, nuestra forma de vivir, nuestra cultura, nuestras lenguas, nuestra forma de relacionarnos, la aplicación de la ley, la solvencia institucional, abandonar el enfrentamiento sistémico con las instituciones del Estado. Normalizar es respetar y no excluir, pensar que ser de los nuestros no implica exclusión sino inclusión.

Creemos en el ciudadano y la ciudadana vascos en su dignidad y el derecho a la libertad, despreciamos la violencia y el terror, el crimen, la extorsión, la kale-borroka… Normalizar es superar el conflicto a menudo artificial de grupos que se autoproclaman salvadores de una sociedad, que les desprecia.

Normalización es asentar las instituciones del Estado, prestigiar los medios eficientes como el Estatuto y el Concierto, que emanan de la Constitución española, desarrollar nuestro alto nivel de autonomía. Tenemos medios institucionales suficientes para afrontar con esperanza el futuro y no deben ser objeto de menosprecio sino de prestigio.

La normalización tiene que contar con un programa de prioridades:  aislar el terror de su influencia social y política, generar puestos de trabajo, propugnar un nuevo modelo económico para Euskadi, mejorar las relaciones sociales, sanitarias, de asistencia a la tercera edad, desarrollar la Ley de Dependencia.

No debemos descuidar la interlocución directa con la ciudadanía sobre los avances sociales y sus dificultades. Los medios de comunicación son aliados necesarios en el proceso de normalización democrática.

Normalizar es hacer natural la transversalidad como apertura de acuerdos con todas las opciones legales nacionalistas. Ningún partido dentro de la Ley está excluido del consenso político.

Normalizar no es atender las reivindicaciones de los violentos, sino al contrario, aplicar la ley, el desarrollo institucional y la solvencia democrática; la firmeza democrática frente a la postura de mirar para otra parte y la permisividad, que aglutina a los violentos.”

Los socialistas queremos desarrollar el estatuto sabiendo que no partimos de cero. Porque el Estatuto no es un mero listado de competencias, sino que sobre todo es un pacto, un triple pacto entre vascos entre territorios y de las instituciones vascas con las del resto de España. Y es  sobre todo eso lo que le da valor.

Queremos desarrollar el estatuto fortaleciendo el autogobierno vasco, teniendo en cuenta que no existe otra comunidad autogobernada en el mundo occidental con nuestro nivel de autonomía. Pero también haría falta un fuerte e inédito desarrollo del autogobierno hacia adentro. Como consecuencia de los déficits generados por la actual definición institucional de Euskadi.

En este sentido sería necesario abordar desde el máximo consenso, una reforma de la LTH que creemos que es un compromiso ineludible para los responsables políticos en Euskadi.

La arquitectura institucional vasca adolece de múltiples solapamientos funcionales y de un débil desarrollo municipal.

Y lo es también, en este mismo campo del desarrollo del autogobierno hacia adentro, la aprobación  de una ley municipal que reconozca la mayoría de edad de los ayuntamientos vascos, que les dote de mecanismos de financiación estables y previsibles y que garantice su presencia de pleno derecho en el Consejo Vasco de Finanzas, así como que el Estatuto del Concejal de EUDEL sea vinculante en los ayuntamientos.

Con respecto a la financiación municipal, los socialistas apostamos por revisar los precios de las aportaciones económicas que el Gobierno Vasco y diputaciones financian por servicios que se prestan desde los municipios sin que sean de su competencia. Asimismo, consideremos necesario establecer fórmulas de crédito entre instituciones que permitan a los ayuntamientos corregir la desviación que la bajada de recaudación ha producido entre ingresos y gastos.

En relación a las reformas fiscales, el partido asegurará la coordinación entre los grupos junteros, el grupo parlamentario y el gobierno.

Los socialistas vascos hemos accedido al gobierno de este país al mismo tiempo que una crisis de alcance planetario ha puesto en cuestión  importantes fundamentos del modelo económico. Como si fuera un designio ineluctable nos toca volver a demostrar nuestra capacidad de gestión de los asuntos públicos en los peores momentos económico-financieros de una sociedad.

Nuestra actitud ante el excepcional desafío que supone asumir tamañas responsabilidades, y fieles a nuestra tradición progresista, tiene que huir del lamento, o la resignación ante las dificultades que  enfrentan todas las economías desarrolladas.

Se están produciendo muchos cambios de paradigmas y nunca como ahora se hace más necesario observar la máxima “Pensar Globalmente, actuar localmente”

Dos revoluciones se están produciendo casi sin darnos cuenta. La de las costumbres y la de los empleos que cambiaran nuestro modo de vivir, tal y como lo hemos conocido.

La revolución de los empleos, es propia del fin de la era industrial. La de las costumbres es propia del fin de la preeminencia masculina. La suma de ambos efectos dará lugar a un mayor número de personas vulnerables, con la perdida de estructuras protectoras tradicionales.

Crear empleos, no es colocar gente, es crear necesidades y mercados nuevos, lo cual implica necesariamente innovación. Las barreras a la innovación son sociales y administrativas y nuestro compromiso debe ir en la dirección de eliminar todas las que estén en nuestras manos

La Administración Pública no puede convertirse en el sector más arcaico  de la sociedad, y debe iniciarse una reflexión profunda sobre las grandes inercias que arrastra, así dimensionar racional y socialmente el peso del sector publico en el conjunto de la economía vasca, una sociedad más abierta, elites menos arrogantes, burocracias menos pesadas, un sistema de educación más moderno, más próximo, más eficaz que ofrezca un porvenir más estimulante para los jóvenes. No el fin de la crisis y del paro, sino el sentimiento de que se trabaja en la buena dirección para salir de la crisis y el desempleo.

Cuando el empleo es un bien escaso, es preciso llevar a cabo una revisión histórica sobre la función pública, y los fundamentos sobre los que se asienta un gran número de asalariados,  dotados de  trabajo vitalicio y bien remunerado, donde los conceptos de productividad, competitividad, o calidad  conviven con absentismo, horas perdidas, y bajo rendimiento, frente  al nomadismo laboral, la precariedad, o la expulsión del mercado de trabajo en edades criticas. Los cambios de paradigmas tienen que afectar necesariamente a las estructuras administrativas.

Es necesario también abordar una seria reflexión sobre las políticas sociales, sobre el mantenimiento y sostenibilidad de nuestro estado de bienestar, mediante un amplio acuerdo político que salvaguarde esta cuestión de la política partidaria.

Es por ello, que los retos que debe plantearse el PSE-EE deban de ir encaminados a resolver de manera sostenible y estable la crisis actual, para evitar que se pueda reproducir en el futuro.

Y son en este sentido, el I+D+i, la política energética y la reestructuración de una política fiscal acorde a los tiempos, las tres piedras angulares que deben sustentar el crecimiento económico de una sociedad reconocida entre las más avanzadas, como es la sociedad vasca.

La flexibilidad nos va a acompañar en esta nueva época del socialismo vasco. Una demostración de flexibilidad y de adaptación ya hemos hecho con la formación del gobierno. Un gobierno que sabe compartir con la sociedad aquello que pertenece a la sociedad, porque cuando se gobierna se hace para la sociedad, una sociedad que exige nuevos comportamientos, nuevas alianzas, nuevas políticas. Hemos pasado de un tiempo en que dedicábamos recursos a diseñar el futuro a otro en el que el futuro lo construimos interviniendo directamente en el día a día. Estamos en un tiempo en el que debemos responder a problemas y necesidades en tiempo real. Un tiempo en que nos faltará espacio para la reflexión y la planificación y en el que multiplicaremos las posibilidades de equivocarnos. Somos un partido más de acción que nunca. Somos el partido de referencia de la sociedad vasca. El partido al que se le pide respuestas, porque respuestas y sólo respuestas, se va a pedir al Lehendakari y al gobierno y para ello necesitan todo nuestro apoyo.

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