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Opinión y Temas

Pirro en Euskadi

04/03/2009

Autor: Andoni Unzalu Garaigordobil. Candidato por Bizkaia al Parlamento Vasco

Fuente: El CorreoEl Correo

Seguramente los resultados electorales del domingo sean de los más verdaderos que hemos tenido: es el reflejo de nuestra propia pluralidad. Hasta ahora la pluralidad real había sido amordazada por la hegemonía del nacionalismo.

Lo novedoso es que el nacionalismo ha perdido la mayoría absoluta. Es un dato muy significativo. Y es una paradoja que el ganador y el perdedor sean el mismo candidato: Ibarretxe. Ganador, porque de forma inesperada ha sido el candidato más votado con un margen apreciable, y también el gran perdedor, porque ha fracasado su estrategia de la acumulación de fuerzas nacionalistas. Su cauce central, el del tripartito, ha perdido 62.629 votos, casi un 12%. Ibarretxe ha crecido al precio de fagocitar a sus socios, pero reduciendo la base social que apoyaba sus políticas. Viendo las caras de Madrazo y Ziarreta el domingo a la noche, no parece aconsejable ser socio de Ibarretxe.

Éste, al alinearse con la estrategia de Lizarra, que nunca ha abandonado, había perdido desde el 98 el gran poder del PNV: la capacidad de pacto con partidos diferentes. Ibarretxe ha crecido comiéndose a sus amigos y perdiendo base electoral de su propuesta. Con victorias así, siempre te espera la derrota al final del camino.

La sorpresa ha sido Aralar con unos magníficos resultados. Es posible que sea el anuncio de que una parte del electorado que hasta ahora ha apoyado al terrorismo ha decidido la aventura de la política. La virulencia irracional de Aizpurua la noche electoral parece indicarlo. Sería ésta una buena noticia, pero es mejor tomarla con precaución.

Y ahora comenzará una guerra de legitimacion del nuevo lehendakari: el peor dato de la jornada electoral es el no reconocimiento de la legitimidad democrática suficiente al Parlamento electo: incluso Aralar ha caído en la tentación de afirmar que los ciudadanos han elegido un Parlamento nacionalista, dando credibilidad democrática a los votos nulos de los violentos. De los bramidos de Arzalluz mejor no hablamos, pero en la medida en que el PNV vaya interiorizando su paso a la oposición, será una tentación demasiado grande no deslegitimar al nuevo lehendakari con ese argumento miserable.

Pero ahora se verá que el PNV no reconoce a los demás lo que ejecutado por ellos les parece de lo más normal. El PNV ha hecho todo tipo de pactos, los más impensables, simultáneamente con todos los partidos. Cuando Arzalluz dijo aquello de que Aznar era un viejo castellano de palabra, les parecía sagacidad política. Pero denunciarán como una traición a la patria que Patxi López sea investido con los votos del PP. El desbancar a UPN, el partido más votado en Navarra, les parecía una necesidad histórica, pero que Ibarretxe no sea lehendakari les parece intrínsecamente antidemocrático.

Y, sin embargo, algo importante ha cambiado en Euskadi: el siguiente lehendakari será socialista. El PNV tendrá que interiorizar que no es el dueño del país. Que los vascos somos diferentes. Que la política será un pacto permanente de diferentes propuestas. Pero un pacto entre iguales. El caserío vasco ya no tiene propietario, todos y cada unos somos los herederos. Esa es la gran noticia de este pasado domingo.

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