Autor: Vicente Reyes, Secretario de Educación y Cultura del PSE-EE
Fuente: El Correo
No es bueno para el euskera utilizar radicalismos de ocasión ni inventarse guerras língüísticas que no están en la calle, con el único fin de erosionar la acción y credibilidad del Gobierno vasco. Cuando, desde el primer partido de la oposición, se declara que el Gobierno «trata de reducir el euskera hasta la extinción» o que «los socialistas odian el euskera», se está volviendo a la división y a la confrontación que la política del señor Ibarretxe introducía en la sociedad vasca, utilizando para ello la lengua vasca de una forma mendaz.
Ni el euskera ni el país se merecen una oposición tan irresponsable, guiada por el intento de atraer a posibles votantes con el señuelo de un problema inventado. Es tan burda la utilización partidaria y son tan falaces las invectivas, que producen rechazo. ¿Dónde están los datos que justifiquen esas barbaridades? Si de verdad se incumple la normativa en asuntos lingüísticos, ¿dónde están los recursos contra esos incumplimientos? No existen, porque no hay tales incumplimientos.
Porque lo que hay es un Gobierno que toma medidas encaminadas al fortalecimiento del euskera. Y eso sí es comprobable.
Se ha renovado el Consejo Asesor del Euskera, con una composición de gran pluralidad, para contar con todas las perspectivas en la reflexión y en la elaboración de propuestas para el fortalecimiento del euskera. Además, ese consejo reclamará la opinión de aquellas personas que puedan aportar una perspectiva específica para temas concretos, bien por representar a sectores sociales, profesionales u otros a los que afecten esos asuntos, bien por la relevancia social de su opinión, independientemente de su conocimiento o no del euskera.
Se ha completado, además, la equivalencia de los títulos y acreditaciones lingüísticas y se ha comprometido la regulación de las equivalencias de los estudios cursados en euskera, tanto en la enseñanza universitaria como en la no universitaria, lo que evitará tener que hacer exámenes para acreditar su conocimiento, por ejemplo para hacer oposiciones.
Por otra parte, la difusión exterior del euskera y de la cultura vasca encuentra su cauce con la puesta en marcha del Instituto Etxepare, aprovechando, además de las oficinas propias, la red internacional del Instituto Cervantes.
También el sistema educativo contribuye a la formación de nuevos hablantes dejando atrás la guerra de modelos lingüísticos, porque no hace cuestión de la elección de las familias, no se entorpece la elección de ninguno de ellos. Y, construyendo el futuro inmediato, la experimentación del trilingüismo cumple con la necesidad de adecuar el aprendizaje de las lenguas a las necesidades de nuestra época. El objetivo es garantizar el avance hacia el bilingüismo e introducir suficientemente el inglés, y para garantizarlo se aplicarán las mejoras y modificaciones que se desprendan de la evaluación rigurosa que se está haciendo de esa experimentación.
Es evidente también que se está actuando de la forma más proactiva posible pese a la crisis que sufrimos. Y entre los proyectos anunciados, la enciclopedia digital en euskera y un nuevo sistema de traducción automática acompañan la introducción de la lengua en el campo de trabajo donde tendrá más oportunidades de desarrollo: internet y las nuevas tecnologías.
Por eso, porque queremos que el euskera avance y sabemos que necesitamos hacerlo entre todos, quiero recordar que la lengua es ante todo y sobre todo un medio de comunicación. No hagamos de ella otra cosa que nos divida e impida su avance. La lengua, por encima de cualquier otra consideración, es un instrumento de convivencia por excelencia. Y a esa tarea de labrar convivencia debería sumarse también el PNV, dejando de actuar como si el euskera fuera de su propiedad y creyéndose, por tanto, en el derecho de repartir credenciales de buenos y malos euskaldunes.
Los socialistas vascos creemos, igualmente, que, para que el euskera avance, hay dos condiciones inexcusables: prudencia en la aplicación de los medios y coherencia entre normativa y realidad social. Para crear nuevos hablantes, para extender el campo del euskera, debemos actuar con prudencia en la aplicación de los medios y evitar la imposición. No tenemos duda de que buscar la libre adhesión es el procedimiento adecuado para extender el uso; y a la vez hay que garantizar que en las Administraciones públicas se atienda al ciudadano en la lengua de su elección.
Por eso, las normas que rigen las obligaciones lingüísticas de las administraciones deben garantizar derechos y propiciar avances, y a la vez ser acordes con la realidad sociolingüística de Euskadi. Así, por ejemplo, deben promocionar el uso, pero a la vez no exigir una determinada acreditación lingüística a una persona para un trabajo para el que esa acreditación no sea necesaria, o tampoco imponer sanciones a las empresas por motivos lingüísticos.
Y, por supuesto, para el avance del euskera es necesario el consenso político y social como pegamento de una política lingüística digna de tal nombre. Los acuerdos lingüísticos en Euskadi tienen tradición, son imprescindibles y debemos mimarlos y renovarlos en lo que sea necesario. Lo demás son fuegos de artificio electorales.

Socialistas Vascos / Euskal Socialistak