Autor: Txarli Prieto, Secretario General del PSE-EE de Alava
Fuente: Blog de Txarli Prieto
El plan buscaba la creación de un banco, compartido por ambas entidades, que respetara el ámbito territorial, económico y social, de las dos cajas y que le diera una mayor capacidad económica-financiera. Esta propuesta que nacía entre las dos cajas a propuesta de una de ellas estaba abierta a la tercera, la Kutxa.
Se iniciaba así un recorrido que debía ser corto en el tiempo, discreto en su discurrir y eficaz en su resultado.
La oferta de BBK contaba con el apoyo del PNV y muy pronto contó con el apoyo del PSE del PP.
Con el visto bueno de todos se comenzó un trabajo encaminado a la creación de una Sociedad Central, con forma de Sociedad Anónima y Licencia bancaria.
Una integración para actuar juntas respetando la personalidad de cada una de ellas, alcanzando a la vez las ventajas de una fusión tradicional bajo el marco normativo del Sistema Institucional de Protección (SIP).
Con este equilibrio entre centralización y descentralización se perseguía la integración financiera, funcional y operativa, la mejora en la eficiencia en la gestión, las nuevas estrategias de negocio, la mejora de la solvencia y liquidez.
Y todo esto, fue avanzando hasta que se empezaron a conocer los líos internos del PNV y su interés por bloquear la operación. Primero se pidió la paralización para que pudiera participar la KUTXA, se accedió. Después, pasados los días y las semanas, se planteó la fusión caliente. Esta última propuesta tenía como objetivo decir que no, sin decir que no a la fusión fría.
El PNV sabe que la fusión caliente ni es de este tiempo, ni añade nada, ni hace consenso, ni convive con la realidad sociológica de los tres territorios.
Pero como no se trata de construir, sino de entorpecer por las divisiones internas y las disputas de liderazgos en el EBB, el interés del País Vasco vuelve a quedar relegado al reparto de poder, los vetos y las desavenencias en el seno del PNV.

Socialistas Vascos / Euskal Socialistak