Se han modificado los decretos curriculares y el PNV ha montado una escandalera. Será porque después de haberlos aprobado en el Consejo de Gobierno presidido por el lehendakari Ibarretxe sigue defendiendo lo que en ellos se contiene. Revisemos pues los cambios principales para tratar de entender la indignación de Iñgo Urkullu.
En los decretos del anterior Gobierno se transmite la idea de Euskal Herria como unidad político-administrativa, jurídica y políticamente diferenciada, formada por siete provincias. ¿Qué puede entenderse sino cuando entre las estipulaciones aparecen referencias «al conocimiento de las instituciones de Euskal Herria y de España» o a «las principales divisiones político-administrativas que componen Euskal Herria, España y Europa»? Tampoco ayudan expresiones como: «los espacios agrarios del Estado español y vasco», por citar sólo algún ejemplo.
La relación en el mismo texto del ámbito territorial de siete provincias con las comparaciones que se hacen entre Euskal Herria y los Estados español y francés, inducen una concepción tan alejada de nuestra realidad político-administrativa como de la histórica, que entiende Euskal Herria como una entidad cultural y lingüística en la que todos nos reconocemos. Si esto no es instruir en el imaginario nacionalista, ¿qué es?
Otros aspectos de los decretos que ahora se corrigen llegan a negar la realidad de forma pueril, sustituyendo la referencia a España por Euskal Herria en algunos de los contenidos comunes a todo el Estado. Un botón como muestra: se elimina el estudio de los accidentes geográficos más relevantes de España para incluir únicamente los de Euskal Herria. No importa, si en el futuro alguien propone a uno de nuestros jóvenes una excursión al Mulhacén, siempre podrá buscar en Internet qué es esa cosa y en qué país se halla.
En cualquier caso, en los decretos corregidos se mantiene el término Euskal Herria para ámbitos curriculares y lingüísticos, utilizando Euskadi o Comunidad Autónoma del País Vasco para las referencias al ámbito político-administrativo, como corresponde a la obligación de los poderes públicos de velar por una Educación basada en la veracidad de los conocimientos que se transmiten.
Tampoco es de importancia menor que se estableciera el euskera como «la principal lengua vehicular en el ámbito escolar», despreciando así la importancia de la lengua materna de al menos el 75% de los vascos y vulnerando lo establecido en nuestras leyes respecto a los modelos lingüísticos.
En el mismo sentido se niega nuestra realidad social y lingüística, al considerar que el alumno debe llegar a valorar «la lengua y cultura vasca», apreciando el resto como lenguas y culturas de pertenencia y referencia. Pues no es así, porque lengua vasca, de las vascas y de los vascos, es tanto el euskera como el castellano y la cultura vasca incluye lo que se hace en Euskadi en castellano y en euskera. Quien no lo entienda así que salga un rato a la calle o que se lea cualquier encuesta sociolingüística, sin olvidar comprar algún libro en castellano de algún escritor vasco.
No se entiende que el Gobierno de un partido responsable como el PNV aprobara decretos que contienen ilegalidades, rompiera los consensos lingüísticos tan trabajosamente construidos e introdujera en la formación de nuestros jóvenes elementos identitarios del imaginario nacionalista.
Tampoco entendemos que ahora, cuando se corrigen esos dislates, se reaccione con aire ofendido y haciendo una instrumentalización política del euskera, hasta el punto de anunciar que ha empezado el derribo del autogobierno. Mal camino ése para el euskera y para la educación vasca. Si corregir la ruptura del consenso mediante la recuperación de los términos en el sentido aceptado por todos hasta ahora es atacar al autogobierno, ¿qué entiende el PNV por gobierno responsable? ¿Y por proteger la educación y el euskera?
Y no se empeñen, todas las correcciones que se están aplicando fueron pedidas por Isabel Celaá, entonces secretaria de Educación del Partido Socialista de Euskadi, por escrito al anterior consejero de Educación, Tontxu Campos, el 22 de mayo de 2007, antes de la aprobación de los decretos y dos años antes del pacto de estabilidad con el PP. Nada que ver con éste por lo tanto.
Así que, serenidad. Necesitamos poder hablar entre todos. Las urgencias de la política no pueden condicionar los avances necesarios en la educación y en el euskera. Son asuntos de país, de todos, y todos sabemos que el peor favor que podemos hacer al euskera es su utilización partidista. Nosotros no estamos dispuestos.
En esta aún joven legislatura, el Grupo socialista del Parlamento vasco ha impulsado el consenso en tres iniciativas consideradas por todos fundamentales para enmarcar el cercano debate sobre la propuesta de trilingüismo que presentará el Departamento de Educación. El PNV ha estado en esos tres acuerdos, esperamos y deseamos que siga por ese camino porque para que el euskera sea ha de ser de todos.
José Antonio Pastor es portavoz del PSE-EE y del Grupo Parlamentario Socialista. Vicente Reyes es secretario de Educación del PSE-EE y portavoz de Educación del Grupo Parlamentario Socialista