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Opinión y Temas

La Historia Abierta

06/05/2009

Autor: Victor Urrutia - Senador

En 1992 Francis Fukuyama se hizo famoso con el artículo (y posterior libro) sobre "El fin de la historia y el último hombre". Para él, en la batalla de las ideas, el liberalismo había triunfado frente al "socialismo real". La caída del muro de Berlín y el derrumbamiento de los países socialistas (especialmente la URSS) habían hecho posible que al final de la historia, a la democracia liberal y al sistema de libre mercado no le quedaran competidores ideológicos serios. Luego hemos visto cómo Rusia y China han interpretado esa democracia y cómo el libre mercado ha dejado paso a la crisis económica que padecemos.

Algo similar está ocurriendo políticamente en Euskadi desde hace dos meses. Parecía que la historia se había cerrado: un gobierno tras otro, desde hace treinta años, eran presididos por un lehendakari nacionalista y del PNV por más señas. La hegemonía del PNV y su estrategia de país parecían no tener límites. La historia sólo conocía un principio y un fin: el marcado por el horizonte del nacionalismo. No había más tradiciones ni más perspectivas. Un país que es plural en su realidad actual y en su pasado, aparecía como un país unidimensional y homogéneo.

En dos meses este muro ha caído. Un cambio democrático ha hecho visible que el PNV, "el partido" es "un partido" (ya lo predijo, entre otros, Txema Montero). También que más allá de las alternativas que giraban en torno al PNV existen otras nuevas alternativas. Otras tradiciones hasta ahora marginadas o ninguneadas se abren paso. Y se hace posible otro tipo de gobierno en el que el PNV no esté presente. En otras palabras, se hace efectivo el pluralismo político en la alternancia de los gobiernos de Euskadi. Algo normal en otras sociedades, la alternancia, es también posible y real en Euskadi.

La historia continúa y se abre. Se abre el juego político, las posibilidades de acuerdo entre todos los partidos que, democráticamente, aceptan las reglas de juego y se aceptan a sí mismos. Lo estamos viendo frecuentemente: en Bizkaia, el PNV y el PP, acuerdan en Juntas Generales, el régimen de peaje de las autopistas. En el Parlamento Vasco el PP apoya la formación de un gobierno socialista. En el Congreso y en el Senado acuerdan, desde hace tiempo y en diversas cuestiones, el PP y el PNV. (La última semana, sin ir más lejos, lo han hecho para poner en aprietos a Rodriguez Zapatero). Y veremos más acuerdos: de Aralar, de Ezker Batua y de EA (entre ellos, con el PNV y con el futuro gobierno). Y también los de Rosa Díez. Al tiempo.

Anteayer asistimos a una escenificación muy importante de la apertura de la historia, al cierre y al comienzo de un ciclo político. Se presentaron dos discursos enfrentados: el del candidato Ibarretxe que asumió su papel de "saliente" en múltiples referencias de su discurso y el del candidato que ya se sabía lehendakari, Patxi López. El resultado ya lo conocemos: Ibarretxe (que previamente había anunciado su abandono de la vida política) obtuvo 35 votos y Patxi López 39, los necesarios para presidir el gobierno vasco. Algo natural en democracia. Un cambio que se ha hecho posible porque dos partidos (PSE y PP) han "acordado" la alternancia. Uno, el PSE, formará gobierno y tratará de llevar adelante "su" programa con el apoyo parlamentario del otro. Nada nuevo para una democracia madura. Por eso hay que tomarlo con naturalidad. Al menos, eso es lo que pensamos muchos. A otros quizá no les guste esta nueva situación porque estaban demasiado acostumbrados a pensar que la historia ya estaba contada. Ya vemos que no: la historia es y está abierta. Anteayer lo comprobamos, fuimos testigos de ver cómo era elegido un nuevo lehendakari, en esta ocasión del PSE, al servicio de toda la ciudadanía vasca. Un nuevo hito de nuestra historia abierta.
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