Autor: Odón Elorza
Fuente: Diario Vasco
Se ubicará en el Palacio de Ayete, ocupado durante años por el dictador Franco. Ese cambio de destino del edificio adquiere un gran simbolismo y ha de servir a la causa de la paz y los derechos humanos. San Sebastián ha soportado durante dos siglos guerras, violencia y terrorismo que han provocado asesinatos, daños a la convivencia ciudadana y ataques a las libertades. Además de perjudicar su desarrollo económico y cultural. Sin embargo, esos avatares históricos han supuesto siempre un estímulo para la ciudadanía en la búsqueda de la paz, para trabajar por la regeneración moral de la sociedad y la deslegitimación de la violencia.
En 1813, San Sebastián fue atacada, incendiada y saqueada por las tropas anglo-portuguesas en la guerra de la Independencia. Luego vinieron las guerras carlistas; más asedios, sufrimiento de sus habitantes y nuevós esfuerzos por lograr que San Sebastián dejara de ser plaza militar y pudiera abordar su modernización desde los valores cívicos.
Repasando la historia más reciente, San Sebastián sufrió la Guerra Civil con cientos de asesinados y desaparecidos. Y durante años padeció la dictadura, con muchos demócratas represaliados que tuvieron que huir de la ciudad y sufrir exilio para sobrevivir y en la que comercios, casas y bienes fueron decomisados.
Tras el franquismo venimos sufriendo los atentados terroristas, campañas de acoso, persecución e intimidación a personas, entidades y empresas. El marco de convivencia en la ciudad y en el conjunto de Euskadi ha estado y está, todavía, amenazado por la pervivencia del terrorismo de ETA, nuestra principal preocupación. No obstante, también en el pasado reciente se produjeron acciones terroristas de organizaciones como el Batallón Vasco-Español, los Comandos Autónomos o el GAL. A nuestra situación particular, con ETA aún en activo, se suma un panorama internacional plagado de belicismo, fanatismo e intolerancia, donde predominan las estrategias de la fuerza y la pretensión de imponer al mundo un pensamiento único por encima del respeto a la diversidad. Todo contribuye a aumentar el racismo, las incomprensiones y el odio, agravando aún más las situaciones de marginación y exclusión de los países empobrecidos.
Las ciudades son pieza clave en la profundización de la vida democrática y el espacio para la aplicación de los derechos humanos. Las ciudades debieran ser territorios de convivencia y escuelas de democracia para el respeto del pluralismo y la libertad: Los gobiernos locales, la administración más próxima a la ciudadanía, tiene un papel relevante en la construcción de la paz, local y global, y en elentendimiento entre culturas. Porque son las ciudades quienes afrontan los efectos negativos que los conflictos violentos tienen en la vida y el bienestar de las personas.
Por estas razones, de acuerdo con el Gobierno de San Sebastián, puse en marcha un proyecto de alcance internacional: 'La Casa de la Paz y los Derechos Humanos'. Este singular equipa-miento quedará vinculado al Centro Cultural en construcción junto al Palacio, al pabellón de actividades en las antiguas Caballerizas rehabilitadas para el uso del barrio y colectivos de personas mayores, al parque público de Ayete y al pequeño edificio que sirvió de Capilla y que se acondicionará como `Casa de los Cuentos' para hablar de los derechos de la infancia. El proceso par-ticipativo de debate del documento que define los objetivos, funciones y permite la puesta en marcha de la instalación, a inaugurar en mayo, ha contado con las aportaciones de los grupos municipales. Además incorpora ideas de otras entidades, asociaciones y personas relevantes en el campo de los derechos humanos.
`La Casa de la Paz y los Derechos Humanos' será un instrumento que trabajará en red con otros centros similares de Europa y en estrecha colaboración con otras instituciones y entidades. También desarrollará programas en colaboración con Donostia Kultura, San Telmo, Palacio Miramar y los Cursos de Verano de laUPV y con la futura Tabakalera.
La reparación a las víctimas, la cultura de paz, la mediación ante los conflictos, los procesos de reconciliación, la superación del odio, los nuevos derechos sociales o el desarme nuclear serán, entre otras, cuestiones a tratar en la Casa de la Paz. Y como parte de la ciudad educadora, desarrollará una labor pedagógica en relación con los centros escolares, de reflexión, investigación, sensibilización ciudadana e impulso del compromiso cívico a favor de la paz y los derechos humanos sin excepciones.
