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Opinión y Temas

Euskadi en Madrid

26/10/2009

Interpretar los Derechos Históricos en clave exclusiva pondrá en entredicho la condición de derecho

Autor: Josu Montalbán. Diputado del PSE-EE

Fuente: DEIADEIA

La afluencia de políticos vascos al pleno sobre el Concierto Económico sitúa el debate en un escenario de dudas ya sembradas y no ayuda a explicarlo en el resto del Estado. Debe dejar de verse como factor de discordia y convertirse en un instrumento eficaz.

Euskadi en bloque acudió a Madrid el pasado 13 de octubre (y martes) para asistir al debate y toma en consideración de una Proposición de Ley cuyo objetivo era el famoso blindaje del Concierto Económico Vasco. La ocasión, al parecer, lo requería. ¿Lo requería?

La nutridísima delegación vasca fue llegando como a borbotones a la Carrera de San Jerónimo. Las diferentes calles que llegan al Parlamento fueron dejando en las inmediaciones a los representantes de los partidos políticos y de las diferentes instituciones vascas. Como si se tratara de una manifestación reivindicativa, llegaron los dirigentes de los partidos vascos grandes y pequeños, atrayendo a fotógrafos, aproximando a los cámaras televisivos que acudían a la añagaza como lo hacían los ratoncillos convocados por el flautista de Hamelín. Igualmente fueron accediendo quienes acudieron convocados por las tres diputaciones y Juntas Generales, además de otros curiosos. Los responsables de prensa habían invitado a los periodistas con un objetivo idéntico: conseguir que la información del día siguiente mostrara a sus dirigentes como los auténticos protagonistas y artífices del resultado final. Ciertamente, los objetivos idénticos que perseguían los distintos jefes de prensa convertían aquellos objetivos en incompatibles, porque previamente se habían obstinado unos y otros en subrayar que lo conseguido -de llegar a conseguirse- sería a pesar de los auténticos deseos y convicciones de los otros. Es cierto que la proposición llegó avalada por todos los grupos políticos de la Cámara de Vitoria (salvo UPyD) pero durante el último mes el cúmulo de noticias relativas a la posición que iban a adoptar los partidos en Madrid habían adolecido de un factor común: habían sembrado dudas de unos y de otros.

El Concierto Económico ha sido el factor diferenciador más apreciado por el nacionalismo vasco. Aunque el PNV no votara a favor de su inclusión en la Constitución, a través de su Disposición Adicional Primera, toda vez que tiene a gala afirmar que no aprobó la Constitución española (en todo caso propugnó que no se acudiera a votar en Euskadi), su defensa del Concierto como uno de los Derechos Históricos preservados ha sido tenaz, casi tozuda. La marcada foralidad que siempre ha defendido hasta la extenuación ha llevado a plantear que nada debe ser modificado en nuestro ámbito institucional -ni LTH, ni nada- para resolver el problema suscitado por los continuos recursos presentados por empresarios riojanos y castellanos contra las normas forales reguladoras de la fiscalidad vasca, sino que ha sido necesario recurrir a la reforma de leyes orgánicas mucho más importantes como son la del Tribunal Constitucional y la del Poder Judicial.

A este proceso se le ha venido conociendo con el nombre de blindaje del Concierto. Se trata de un término muy poco acertado porque un blindaje convierte a lo blindado en inexpugnable y no será eso lo que va a ocurrir a futuro con las normas forales fiscales, que van a poder ser controladas y recurridas del mismo modo que lo son otras leyes autonómicas. Por tanto, como explicaron los tres ponentes enviados por el Parlamento Vasco, cada cual a su modo, la cuestión parte de la misma raíz del acuerdo constitucional y estatutario, y no tiene vocación de servir para arreciar ni contra las Comunidades Autónomas limítrofes ni contra ninguna otra. Dicho esto, no me cabe ninguna duda de que la abundancia ostensible de vascos fue excesiva y bien pudo provocar reacciones adversas en muchos diputados no vascos que no conocían suficientemente ni la historia ni el alcance de la propuesta. Es lógico que los representantes de formaciones políticas e instituciones que ejecutan sus funciones fuera de Euskadi lleguen a considerar que el Concierto Económico Vasco tiene algo de privilegio, sobre todo porque nadie les ha explicado ni la historia que le acompaña ni los riesgos que conlleva cuando, como es ahora el caso, son tiempos de vacas flacas.

Para los nacionalistas resultan suficientes los fundamentos jurídicos en que se asienta la petición. Así lo expresó con profusión de fundamentos, y grandes dosis de brillantez, el parlamentario Gaztagaetxebarria (PNV) que no dejó ni un instante a los florilegios ni a las reivindicaciones nacionalistas, quizás porque Madrid no sea un foro adecuado para ese tipo de disquisiciones. La parlamentaria Gallastegui (PSE-PSOE) puso más énfasis en el hecho de que la propuesta llegara avalada por todos (menos uno) los parlamentarios vascos, subrayando de ese modo el hecho de que el asunto no es patrimonio de una sola tendencia política. Y el parlamentario Damborenea (PP) se esforzó en demostrar que, siendo el Concierto "anterior a todos los partidos que se sientan en estos escaños", holgaba toda disquisición partidista porque se estaba reclamando únicamente que un derecho antiquísimo, amparado por la Constitución española, pudiera ejercerse con las debidas garantías. La pregunta más importante es, pues, si era necesaria tanta afluencia de políticos y personalidades dispuestas a plantarse ante los micrófonos para proferir sus discursos de calle tan laudatorios de sus pretensiones como exculpatorios de sus posibles perversas intenciones.

Terminada la exposición de los peticionarios, tocó el turno a los receptores de la petición. Cada cual con su lección aprendida: la portavoz de UPyD y el del PP pusieron las notas discordantes, la primera por trasnochada en su visión de la España moderna y el segundo por su oportunismo antigubernamental. Los demás apoyaron la propuesta, pero flotaba en el ambiente una difusa nube de incomprensión porque ningún grupo había antes de explicar al detalle lo que allí se debatía realmente y sus consecuencias. Y aquí sí, me permito establecer una distinción ante la intervención del portavoz del PSOE en la Cámara. Benegas, que es uno de los parlamentarios históricos en Madrid, situó al Concierto en la clave temporal e histórica precisa para después hacer una defensa de lo que se pretendía y rebatir a los rezongones.

Su intervención comenzó con una fecha memorable para culminar con un deseo: "El 23 de junio de 1937, Francisco Franco suprimió, mediante decreto-ley, el régimen de Concierto Económico para las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya porque -cito textualmente- se alzaron en armas contra el Movimiento Nacional iniciado el 17 de julio, correspondiendo así con la traición. El Concierto se mantuvo vigente en Álava porque ella no participó en acto alguno de rebeldía y realizó, por el contrario, aportaciones valiosas a la causa nacional que no pueden ni deben ser olvidados en estos momentos. Lo mismo sucedió con la lealísima Navarra por el fervor de su adhesión al común destino de la patria. Así, señorías, durante más de 40 años, las provincias traidoras fueron privadas del sistema de Concierto y durante este largo tiempo arraigó profundamente en la población el sentimiento de que algo legal y propio había sido arrebatado por la fuerza e impuesto autoritariamente por haber defendido la libertad y la democracia frente a una insurrección militar... Hago este preludio porque quiero transmitir a la Cámara la idea de que el sistema de Concierto es fruto de nuestra historia, de la Historia de España, y no tiene por qué constituir un privilegio si las cosas se hacen bien".

Ahora se trata de que las cosas se hagan bien, es decir, de que nadie pretenda tirar de las bridas más de lo debido ni para parar en seco al caballo del Concierto ni para desbocarlo. El Concierto tiene que dejar de ser, de una vez por todas, un factor de discordia para convertirse en un instrumento más -eficaz y justo- de nuestra autonomía. Siéndolo, lo será también del Estado español, que se rige por la misma Constitución en la que está contemplado el Concierto. Todo afán de interpretar los Derechos Históricos a los que hace alusión la Disposición Adicional Primera de nuestra Constitución en clave exclusiva de una sola visión partidista, pondrá en entredicho la condición de derecho y convertirá la historia en que se sustentan en un monigote.

Euskadi acudió en bloque a Madrid con motivo del debate parlamentario. Prefiero, a la postre, interpretarlo como un acto de celebración y solidaridad de Euskadi con el resto de España que como un acto de exaltación de nuestra peculiaridad. No estaría de más una campaña amplia e intensa de explicación del Concierto en toda España (incluida Euskadi, donde la ciudadanía apenas sabe lo que es) para difuminar y borrar dudas y suspicacias. Así quedaría impoluta la lealtad de los vascos al marco legal que actualmente nos sustenta y al que actualmente sustentamos.

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