Autor: Txiki Benegas, Diputado socialista
Fuente: El Siglo
Vivimos en un mundo en el que el imperio del capitalismo trata de reducir la categoría de los países a meros números estadísticos El PIB, el déficit, la deuda, son los parámetros por los cuales se juzga a las naciones y se las clasifica. Desde los valores del capitalismo lo que es un país se puede sintetizar en medio folio con unos cuantos indicadores.
Los colectivos humanos sufren de esta guisa el veredicto de los organismos internacionales y sus consecuencias. No pretendo minusvalorar la importancia de aquéllos para evaluar algunos aspectos de la evolución de los países, pero sí trato de señalar que es una simplificación encerrar en cuatro datos económicos las realidades sociales y las perspectivas de fututo de los pueblos.
¿Se imaginan una Europa sin Grecia? Si así fuera, no sería Europa y sin embargo ha estado a punto de suceder. El PIB es importante, sin duda, pero no es un indicador que abarque la calidad de vida de una sociedad.
El ICDV (Índice de Calidad de Vida) no está incorporado al debate económico. Naciones Unidas creó un indicador para medir el grado de desarrollo de los países cuyo cálculo se realiza incluyendo parámetros de esperanza de vida, educación, y PIB per cápita entre otros, pero no tiene relevancia económica.
Según este índice en el año 2006, España ocupaba la decimonovena posición, inmediatamente después de Bélgica, Francia, Italia y Gran Bretaña. La revista The Economist, llegó a situar a España en décimo lugar.
En el informe de Naciones Unidas hecho público el 5 de octubre de 2009 España pasa a la decimoquinta posición ganando cuatro puestos.
El gélido PIB no indica, por ejemplo, que la sanidad pública española es una de las más desarrolladasdel mundo, por detrás de la alemana pero muy por encima de Estados Unidos.
Tampoco indica que nuestro país, subdesarrollado hace unos años, dispone de un sistema de comunicaciones por carretera y líneas ferroviarias a la altura de los países más avanzados del mundo.
En relación a nuestra población tenemos más aeropuertos que nadie. Somos el séptimo país del mundo en esperanza de vida. La familia constituye un enorme colchón social de solidaridad, en atención a nuestros mayores, a los niños, jóvenes sin empleo y enfermedades.
Podríamos enumerar más ámbitos de calidad de vida. Sin embargo los instrumentos generados porel capitalismo para conceptuar a los países no valoran ninguno de estos aspectos. A las agencias calificadoras de riesgo, que fueron incapaces de detectar las grandes quiebras como la de Lehman Brothers, y ahora nos amenazan con cuestionar nuestra deuda pública, les importa un carajo, en el sentido literal del término, los índices de calidad de vida de los pueblos.
Está ocurriendo algo similar con la presión fiscal. Este es un concepto económico que se obtiene de dividir los ingresos públicos por el PIB. Se dice que España tiene una presión fiscal por debajo de la media europea y que deberíamos subir los impuestos para situarnos en el mismo nivel de los países de nuestro entorno.
La presión fiscal en España ha caído no porque paguemos menos impuestos desde una consideraciónindividual, sino porque ha disminuido de modo sustancial la recaudación general por el retroceso de laactividad económica. Nuevamente estamos ante un concepto económico que no tiene en cuenta a los ciudadanos.
Deberíamos hablar de esfuerzo fiscal, que es algo diferente.
Para hacer comparaciones con otros países habría que partir no sólo de los datos de recaudación,sino también de la renta nacional, la participación de los salarios en la misma, Producto Nacional Bruto per cápita, etc. El defecto principal de un indicador como la presión fiscal es que no tiene en cuenta la población, la existencia de diferencias de desarrollo económico entre los países, distintas estructuras económicas, la productividad o las tasas de actividad.
"El esfuerzo fiscal no puede estudiarse por modelos estáticos comparativos, referidos a países y realidades diferentes. Por el contrario, debe clasificarse en función de las exigencias y características
del proceso de desarrollo económico y de cambio político y social para cada nación en particular." (José Pérez de Ayala, catedrático de Economía Política y Hacienda Pública). Según los expertos, los datos sobre el "esfuerzo fiscal" de los españoles se sitúan en el mimo nivel o más que los países de nuestro entorno, en contra de todo lo que se está diciendo. Otra cuestión es que dependiendo de los objetivos presupuestarios que nos marquemos la recaudación sea insuficiente y sea necesario incrementar los ingresos. Pero esto depende de los objetivos, no de si tenemos una mayor o menor presión fiscal.
Termino insistiendo en que desde la izquierda no cuestionamos el mercado como instrumento de asignación de recursos pero debemos combatir los fundamentos de la ideología capitalista, que deben ser sustituidos por los valores socialdemócratas.Capitalismo y mercado pueden no ser la misma cosa.

Socialistas Vascos / Euskal Socialistak