Autor: Oscar Rodríguez, Secretario general del grupo socialista en el Parlamento Vasco
Fuente: El Correo
Y por aquí, por la tranquilidad, quiero empezar mi balance. Hay más tranquilidad en la política vasca que en ningún otro momento de la última década. Desde que accedimos al Gobierno vasco hemos puesto todo lo que estaba en nuestra mano para serenar el clima, para acabar con la crispación, para terminar con el frentismo y para descomprimir el debate identitario en Euskadi. Y verdaderamente creo que estamos en el camino para conseguirlo.
Lo digo porque hoy, afortunadamente, la agenda política que se ha abierto camino en el debate parlamentario (y público) está guiada por tres ejes: la lucha contra la crisis económica, la consolidación y mejora del Estado de bienestar y la defensa de la democracia y de las libertades.
En cuanto al primer eje, el curso parlamentario comenzó en octubre con una ley extraordinaria para dar soporte a una batería de medidas presupuestarias urgentes que se pusieron en marcha. Posteriormente tuvimos el debate sobre la ley de Presupuestos que se aprobó, por cierto, con el menor número de votos en contra de la historia. Y hemos terminado el curso con otros dos debates, con aprobación de otra ley extraordinaria, sobre las medidas de ajuste del déficit público.
En cuanto al segundo eje destacaré que hemos discutido durante todo el curso sobre iniciativas para mejorar el Estado del bienestar y buscar su viabilidad futura. Prácticamente la mayoría, eso sí, provocadas por el propio Gobierno a través de su proyecto hacia una Euskadi de ciudadanos libres, solidaria sostenible y competitiva.
Y sobre el tercer eje, sólo pondré un ejemplo: el acto unitario del pasado 2 de julio de reconocimiento a los alcaldes y concejales vascos asesinados y a los aún hoy amenazados.
Igual no es la que a otros les habría gustado, pero ésta ha sido la agenda política y nosotros estamos satisfechos de que así haya sido. Creo que el hecho de que hayamos discutido sobre las prioridades de la mayoría de la sociedad ha llevado aparejada una mayor cercanía del Parlamento con la calle. Y este cambio de agenda -junto a la inactividad de la banda terrorista ETA, no lo olvido- ha supuesto una mayor tranquilidad en la política vasca, que es el primer paso hacia una Euskadi más unida y cohesionada.
Como decía al principio, hay más acuerdos entre las principales formaciones políticas vascas. Y baso mi afirmación en datos.
De los 211 acuerdos de transacción que se han firmado entre los distintos grupos parlamentarios desde septiembre, 44 llevan la firma del PSE y del PP. Otros 55 acuerdos llevan exclusivamente la firma del PSE y del PNV o del PSE, del PNV y del PP. Finalmente, hay otros 112 acuerdos de muy diferente pelaje que llevan la firma de casi todos los grupos de la Cámara alternativamente, con un común denominador: el PSE, que ha participado en el 95% de los acuerdos que se han alcanzado.
Creo que de los datos se pueden obtener varias conclusiones, pero desde luego hay un par de ellas ineludibles. La primera es que no hay rastro alguno del rodillo parlamentario que supuestamente constituyeron los constitucionalistas para aplastar la voluntad de los partidos nacionalistas. Por tanto, como dijimos al firmarlo, el acuerdo de bases para el cambio que aupó a Patxi López a la Lehendakaritza no excluye a nadie que no se quiera excluir a sí mismo.
Pero la segunda, y más importante, es que el acuerdo plural es posible. Los acuerdos en el Parlamento vasco, en contra de lo que frecuentemente se piensa, confirman que en Euskadi el entendimiento es posible. Y destacar este hecho no es baladí, porque haciéndolo se contribuye a romper los tópicos sobre la incomunicación crónica que aquejaría a la política vasca.
Para terminar, decía que hay más y mejores mecanismos para controlar la acción del Gobierno. Y esto se debe a que tenemos el mejor Parlamento de los últimos 30 años de historia. Hoy, gracias a los plenos de control (inéditos hasta la fecha) hay más control efectivo e inmediato del Gobierno por parte de los grupos parlamentarios, con lo que se estimula el debate político entre Ejecutivo y oposición. Hoy hay menos 'desmanes' en el ejercicio del poder en el Parlamento, gracias a un mayor reparto de las responsabilidades (el primer partido de la oposición tiene por primera vez la presidencia de la Comisión de Economía, Hacienda y Presupuestos). Hoy se actúa con más transparencia, porque el Gobierno presenta su calendario legislativo y da explicaciones sobre su cumplimiento. Y hoy se respeta más al Parlamento, porque ni se inventan excusas, ni se utiliza la mayoría parlamentaria para evitar que el Gobierno dé explicaciones.
Por tanto, si en este primer año de Parlamento hay más tranquilidad, más acuerdos y más control al Gobierno, el resumen se puede hacer en sólo una frase: el cambio le está viniendo bien a la política vasca y a Euskadi.

Socialistas Vascos / Euskal Socialistak