PSE-EE PSOE Socialistas Vascos, Euskal Sozialistak

De heridas de intolerancia a cicatrices de convivencia

20/02/2010

Después de diez años y con la distancia que pone el tiempo, qué poco han cambiado mis pensamientos desde ese día

Autor: Natalia Rojo, Parlamentaria del PSE-EE

Fuente: El CorreoEl Correo

Cuando se van a cumplir diez años del asesinato de Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez, mi reflexión personal me lleva a creer que cada atentado es diferente, aunque cada atentado tiene muchos elementos comunes. Con todos se revuelve el interior de las personas de buen corazón y con ninguno se logra nada. En todos existe una familia destrozada; una mujer rota, unos hijos vacíos, una madre desgarrada, unos amigos abandonados y una sociedad que no termina de lograr el primero de sus objetivos, la convivencia.

Han pasado muchos años desde el primer atentado de la banda terrorista ETA. Aunque el dolor que provocan es siempre enorme, las cosas han cambiado mucho, y el futuro se aventura más esperanzador. Seguramente no es igual la reflexión de quien hoy tiene 60 años, y formó parte de la lucha por la democracia, y la de quienes hemos nacido después de la dictadura franquista. Hemos vivido muchas experiencias comunes, hemos llorado muchos asesinatos y nos hemos rebelado ante iguales acontecimientos, pero la juventud nos aporta en muchas ocasiones planteamientos y preguntas que no terminan de encontrarse con las generaciones anteriores.

El asesinato de Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez, lo viví de la mano de mi padre. Obviamente, aunque partíamos del mismo dolor, las intensidades y los puntos de reflexión eran y son diferentes. Compartimos que ese atentado fue un punto de inflexión en la sociedad vasca, alavesa y vitoriana en particular. Un atentado en la zona universitaria, rodeada de institutos y muy cerca de varios colegios. ¡Qué barbaridad!

Después de diez años, y con la distancia que pone el tiempo, qué poco han cambiado mis pensamientos desde ese día. El terrorismo ha marcado la vida de esta sociedad. Euskadi ha vivido y vive mediatizada por el dolor que provoca la barbarie terrorista. Mientras nuestros padres utilizaron la clandestinidad para construir un país con posibilidades de futuro democrático, nosotros, con treinta años, seguimos el mismo sendero. Esta vez sin oscuridad, pero con la misma necesidad de protección. Generación que repite algunos de los lemas que entonces guiaron a los que lograron la democracia.

El terrorismo ha dejado una huella imborrable en la sociedad vasca y española. El dolor que ha compartido una parte de la sociedad ha logrado acuerdos tan importantes como llevar al lehendakari Patxi López a Ajuria Enea. A quienes se empeñan en no encontrar razones para comprender este acuerdo, les diría que en nuestra historia por lograr la convivencia en nuestra sociedad están los cimientos de un deseo de entendimiento.

La política es el poder de resolver problemas, decía siempre Fernando Buesa. Desde el deseo de lograr una sociedad mejor es del que parte nuestra obligación de gobernar para todos.

En el recuerdo de aquel fatídico 22 de febrero de 2000 enfatizo la importancia de los logros conseguidos durante este último año. Han desaparecido demasiados demócratas, a los que se les quitó la vida únicamente por pensar de una forma diferente. Merecen que la política se vuelque en el logro del objetivo que más engrandece a la sociedad vasca, que es el logro de la convivencia, de la libertad. Queda mucho por andar, pero estamos en el buen camino.

Si Fernando Buesa pudiera seguir compartiendo la actualidad política trabajaría por lo mismo que estamos trabajando quienes formamos parte de su partido, seguro. Estamos construyendo una sociedad cerrando las heridas de la intolerancia con cicatrices para la convivencia.

Era y es un referente. Ni los atentados, ni sus víctimas pueden caer en el olvido. La ciudadanía debe aprender de su historia y debe tenerla en cuenta.

Creo que en este caso a mí, la desaparición de Fernando Buesa me supuso un importante momento de reflexión política, pero sobre todo personal. Afianzó mi compromiso político y me obligó a tomar ciertas decisiones personales.

Pero después de diez años, con una importante reflexión social sobre la mesa, con un nuevo Gobierno liderando Euskadi, me pregunto por qué no somos capaces de poner en valor, siempre, lo que nos une por encima de lo que nos separa. La sociedad vasca se merece un futuro en convivencia, y quienes nos dedicamos a hacer política debiéramos tomar nota, por personas como Fernando Buesa y como Jorge Díez.

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