Si el señor Anasagasti tuviera el más mínimo sentido del decoro y le quedaran unas migajas de sentido común, escondería la cabeza cual avestruz hasta que pasen, por lo menos, cinco lunas llenas. Mejor respondido imposible. Señor Anasagasti, usted no calibró con quién se metía, y es que mire que mi abuela lo repite y lo repite: ¡qué atrevida es la ignorancia!
Socialistas Vascos / Euskal Socialistak