Autor: Josu Montalbán. Diputado del PSE-EE
Fuente: Deia
EN una sesión de control al Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría preguntó a la vicepresidente primera del Ejecutivo su habitual pregunta en torno a la difícil situación que atraviesa España. Esta fue su formulación: "¿Qué calificativo merece para usted un gobierno que rectifica a diario? Se lo pregunto porque es de los pocos socialistas que no se han pronunciado aún.
El Sr. Griñán lo tiene claro: Zapatero, entre malo y un desastre. Para el Sr. Fernández Vara, el problema es que a los ministros les falta crédito. Debe de ser por eso por lo que al Sr. Barreda cada vez que se le pregunta le sobra algún ministro más. Claro que no tantos como al Sr. Leguina, que cambiaría toda la cúpula socialista. Los alcaldes socialistas, con Belloch a la cabeza, estuvieron a punto de hacerle una rebelión en toda regla... Para claridad de ideas la del Sr. González. Ha dicho simplemente que lo suyo es de necios... ¿Sabe cuál es su problema? Que a ustedes ya no les cree nadie porque ustedes sencillamente no creen en nada".
Lo lógico hubiera sido que la vicepresidenta no hubiera respondido, porque la voluntad de la Sra. Sáenz de Santamaría no era la de enterarse de nada, ni siquiera debatir sobre algo, sino solamente persistir en la estrategia de debilitamiento del Gobierno atribulado por la crisis financiera y económica, de ámbito mundial, aunque en España se muestre con sus propias características: déficit y deuda públicos notables e importante crecimiento del paro. Es esta segunda característica la que el PP está explotando con la mayor desvergüenza, no aportando ni una sola propuesta avalada por reflexiones juiciosas pero, eso sí, cargando las tintas en la responsabilidad del gobierno en la situación de tantos españoles parados y sufrientes.
Justamente una semana después de votar en contra del Decreto-Ley sobre medidas contra la crisis, presentado por el Gobierno, y resuelto por un solo voto de diferencia, la número dos del PP salió con esta pregunta que parece elaborada tras buscar en la papelera los recortes de periódicos en los que periodistas hipersensibilizados en contra de Zapatero, han recogido las declaraciones más estruendosas de otros dirigentes y cargos socialistas. Es verdad que las frases recogidas por Doña Soraya fueron dichas por sus autores, pero todas ellas en ámbitos y contextos concretos y especiales. No es necesario recordarle a la interrogadora que la frase de Griñán solo era el hipotético comienzo de una deducción que concluía que Rajoy ostenta actualmente, según las encuestas, una credibilidad y valoración mucho más bajas que Zapatero. Ni debiera ser necesario recordar que los presidentes autonómicos y alcaldes socialistas expresan sus inquietudes teniendo en cuenta sus obligaciones y responsabilidades. Por tanto, tantas gratuitas aportaciones al descrédito de Zapatero sólo expresan su incapacidad para entender la política como una herramienta útil al servicio de la sociedad y, sobre todo, expresan la perversa y única intención del PP: lograr el poder aunque para ello la situación pueda pasar de mala a peor.
Lo evidente es que la dirección del PP se comporta de modo irresponsable con España y con los españoles, porque su impudicia no le permite practicar la decencia. Saben que la crisis no es una crisis española sino europea y mundial; saben que se trata de una crisis financiera, con ramificaciones y afecciones monetarias, y que no puede atajarse sólo a través de medidas en el ámbito nacional; saben que Europa demanda reformas llamadas estructurales y, por tal razón, necesitadas de los máximos apoyos y consensos (por ejemplo, como los que prestó la izquierda a la derecha en los Pactos de la Moncloa); saben que los españoles demandan que los políticos discutan sobre los problemas con vocación última de colaboración y siempre teniendo claro el objetivo de servir a todos, a los ricos y a los pobres, a los trabajadores y a los jubilados, a quienes permanecen en el mercado de trabajo y a los parados. Lo saben, pero les puede la avaricia y la mezquindad.
Ahora resulta que les parece más útil un recorte de periódico que una razón compartida. Es su seña de identidad. Cuando el gobierno socialista ensayó su fórmula, luego fracasada, de hablar con quienes parecían capaces de poner fin al terrorismo etarra, se empeñó el PP en fichar para sus filas a socialistas, descontentos y desleales, así como a periodistas y comentaristas más enrabietados que contrarios a las negociaciones. Recientemente, el diputado Moragas, para reclamar la democratización de Cuba, no dudó en ensalzar las figuras de los ex ministros cubanos Robayna, Pérez Roque y Carlos Lage, a los que menos de un año antes, cuando estaban en activo, habían tachado de ser tan dictadores como su presidente Castro. Y no se puede decir que hubieran sido sustituidos por haber mostrado ninguna repulsa al régimen cubano. En defensa del mismo tema la popular vizcaina Sra. Llanos tampoco dudó en echar mano y alabar a los intelectuales, artistas y cantantes españoles que han firmado un documento en contra de la dictadura, precisamente los mismos a los que zarandeó el PP por apoyar a Zapatero imitando con sus dedos curvados las cejas del presidente. A tal llega su inconsistencia.
Cierto, son tan atrevidos como para usar las palabras de quienes han aportado sus puntualizaciones, públicamente, para conseguir que el PSOE funcione mejor, siempre según sus opiniones. Soraya, que no es tonta aunque pueda ser mala, dejó para el final "la claridad de ideas" de Felipe González, pero le salió el tiro por la culata sólo un día después, cuando el ex presidente expresó en presencia de Zapatero lo siguiente: "Estamos mal pero mucho peor que estar mal es tirar piedras contra tu propio tejado, como hace irresponsablemente el PP. Otros países están peor, pero no se autoflagelan... Tenemos mejores cifras que Gran Bretaña, que Francia, pero la oposición nos compara con el país que va peor... Este Gobierno de improvisadores ha hecho el ajuste antes que ningún otro país. Antes que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido... Tenemos cifras jodidas pero las de Gran Bretaña son comparables a peor y tenemos mejores cifras de exportaciones que la señora Francia... La mayor desgracia sería dejar el país en manos de una oposición tan irresponsable... Si te ve la yugular, el PP muerde sin compasión, así que tenemos que taparnos la yugular para que no tengan que esperar dos años, sino otros seis por lo menos (para llegar al poder)".
Estas frases -suficientes- tal vez sirvan a Soraya y los suyos para que sean algo más respetuosos en sus formas de hacer la política. Enfrente no tienen a un cualquiera sino a alguien capaz de resistir ante la crisis tanto (algo más, incluso) como los presidentes francés y alemán. A él, como a Felipe González, "oír estos días a algún dirigente del PP le produce sonrojo". Así lo dijo en el mismo acto en que coincidió con Felipe: "Espero y deseo que las fuerzas políticas de la oposición cambien de actitud". Todos lo esperamos, por el bien de todos los españoles y españolas. ¡Que dejen de buscar en las papeleras y sean leales a los españoles y a la política!
