Egilea: Oscar Rodríguez,Parlamentario Vasco del PSE-EE y Secretario General del Grupo Socialistas Vascos
Jatorria: El Correo
Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, "la política y los políticos" somos ya el tercer problema en opinión de los españoles, después del paro y la situación económica. En Euskadi, en la mayoría de los estudios que vienen haciendo en los últimos años desde las instituciones y los partidos, aparecemos como el cuarto problema ciudadano. A la luz los acontecimientos de las últimas semanas, estaría bien saber el lugar que los políticos ocupamos en este ranking de problemas según la población alavesa.
No lo digo por la imputación por cohecho y blanqueo de varios miembros del PNV, o por la convulsión a la que algunos están sometiendo a la principal entidad financiera del territorio. Lo digo por el sorprendente bloqueo al proyecto para la ampliación del tranvía en Abetxuko.
Debo explicar que cuando el Gobierno Vasco firma un convenio, se remite al Parlamento Vasco y, salvo que algún grupo parlamentario se oponga, la Cámara se da por informada y éste entra en vigor. Pues bien, siguiendo este trámite, el Ejecutivo de Patxi López firmó un convenio relativo a la ampliación de la recién estrenada línea del tranvía hasta Abetxuko y lo remitió al Parlamento.
Como era de esperar, partidos como Ezker Batua o Aralar se opusieron a la firma del convenio. Todo sobre el guión hasta el momento. Pero luego llegaron las sorpresas. Y es que no entraba en las previsiones razonables que el PNV y el PP se opusieran a dicho proyecto.
Sorprende (y mucho) la posición del PNV porque, aunque no lo he dicho, el convenio para la ejecución del mencionado proyecto está firmado, además de por el Gobierno Vasco, por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y por la Diputación Foral de Álava. Es sorprendente que el PNV alavés dé el visto bueno al proyecto a través de su Diputado Foral de Obras Públicas y que el mismo partido se posicione en contra en el Parlamento.
Con este comportamiento, el PNV sigue demostrando que no encuentra su sitio tras la salida de Ajuria Enea. Sigue diciendo una cosa un día y haciendo la contraria el siguiente. Sigue afeando con su conducta en las instituciones, los discursos del presidente de su partido que no pierde ocasión para presumir de la "responsabilidad institucional" de su formación.
¿Dónde queda esa responsabilidad institucional con la ciudadanía vitoriana y alavesa? ¿Es que el PNV no ha aprendido nada del pasado? ¿Tenemos que recordar que el tranvía de Vitoria-Gasteiz no lleva 13 años en funcionamiento porque el PNV no quiso? O mejor dicho, porque una parte del PNV no quiso, ya que otra parte sí que lo quiso poner, y lo hizo (pero en Bilbao, claro está).
Sorprendente. Tanto como la posición del PP vasco. Porque a pesar de la oposición que hacen por todo y para todo en el terreno local, al objeto de afear la gestión del alcalde Lazcoz - asociándose para ello con quien haga falta, sean ex-concejales batasunos o sean personas de esas que Aznar calificaría como "ecologistas de salón" -, el PP es el mejor aliado del gobierno del cambio en Euskadi.
Un gobierno que se marcó el objetivo de poner sus prioridades allá donde están las prioridades de la ciudadanía vasca desde el primer día de su mandato. En este sentido, de la mano de la formación de Basagoiti, el lehendakari aprobó en tiempo récord un plan contra la crisis - denominado +Euskadi09 -, que se debe ejecutar en este año 2010. Una de esas medidas era la ampliación del tranvía hasta el corazón de Abetxuko. Ayer, sorprendentemente, el PP se opuso a ese proyecto de inversión de 5,8 millones de euros en el Parlamento. Con la que está cayendo, ¿alguien cree que esos dineros van a permanecer cerrados en un cofre bajo siete llaves hasta que, dentro de dos o tres años, todos estemos de acuerdo en el trazado del tranvía?
No sé si la ciudadanía también estará sorprendida o sencillamente resignada. Creo que los ciudadanos no nos ponen en las instituciones para que, con su dinero, protagonicemos estas batallas absurdas, sino para que arreglemos sus problemas tomando decisiones. Decisiones difíciles que, faltaría más, nunca podrán ser del gusto de todos, pero que a la larga son las que hacen que nuestra sociedad avance y se desarrolle.
PNV y PP tienen experiencia de gobierno y saben de la complejidad de tal tarea. Ambos son conscientes de la grave situación económica que atravesamos. Y, por el bien la sociedad y también de la política, considero que a ambos hay que exigirles una reflexión en su papel de oposición, tanto en Vitoria como en Euskadi. Porque el proyecto no se lo niega al lehendakari, ni al Gobierno Vasco, ni al PSE-EE, ni al Alcalde de la ciudad, sino a todos los vitorianos y alaveses que, en su mayoría - incluidos los votantes del PP y del PNV - cada día nos entienden menos. Y así es difícil que dejemos de ser el tercer problema. O eso intuyo yo al menos.

Socialistas Vascos / Euskal Socialistak