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Intervención de la Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia, en la entrega de los Premios Ramón Rubial

Buenos días.

 

Éste es uno de los actos más entrañables del año. Aquel en el que vinculamos nuestro recuerdo imborrable de Ramón Rubial a aquellas personas y organizaciones sociales y económicas en las que vemos reflejado su espíritu y sus principios: el compromiso con nuestra tierra, la solidaridad, la libertad, la democracia, la pluralidad, la igualdad.

 

Y empiezo por este último concepto. Porque es una batalla que los Socialistas compartimos con tantos vascos que dedican su tiempo a construir un mundo mejor. Desde lo más cercano, desde su barrio, hasta la otra parte del mundo.

 

Es lo que hace Ayuda en Acción. Que busca erradicar la exclusión desde su origen. Que ofrece herramientas para crear redes sanitarias, educativas, de infraestructuras, económicas y de construcción de ciudadanía. Iniciativas que atienden a dos millones de personas en cuatro continentes. Que lo hacen sin olvidar que aquí, muy cerca de nosotros, hay menores sufriendo las consecuencias de la pobreza, en riesgo de exclusión educativa, y mujeres en riesgo de perpetuarse en la desigualdad.

 

Que piensan en los de casa y saben que hay que pensar un poco más lejos. Que quieren acabar con la doble realidad: con la que vive un mundo de abundancia y oportunidades mientras en la trastienda mantiene otra realidad de exclusión.

 

¡Cómo se parece este trabajo a aquella labor que iniciaron los Socialistas en La Arboleda hace 138 años! ¡La que hemos ido extendiendo, y la que todavía no hemos terminado de construir! Para nosotros, la tarea de Ayuda en Acción es un acicate para recordarnos, por si alguien tiene la tentación de olvidar, que nos queda mucho por hacer.

 

Y mirando al mundo y a nuestra tierra está Alex Mumbrú. Uno de los nuevos vascos con los que contamos. Así le sentimos en Bilbao, y así se siente ya en esta Villa en la que ha decidido poner la guinda de un expediente deportivo impecable. Que ha decidido que su vida profesional, su brillante éxito internacional, tuviera su parada familiar en esta Villa, donde ha querido que nazcan sus hijos, donde ha querido construir su vida, donde ha conseguido ser uno más.

 

Mumbrú ha sabido entender a esa marea negra a la que ha hecho vibrar en Miribilla y ha hecho suya la forma que tenemos los bilbaínos de sentirnos. Alex se va del baloncesto, pero es ya de Euskadi y aquí se nos quedará, haga lo que haga en el futuro.

 

Un futuro en el que ya se ha instalado Salto Systems. Una pequeña y joven empresa nacida con el espíritu emprendedor de quienes desde un piso en Irún son capaces de ver una línea de negocio, de innovación, de creación de empleo, de generación de riqueza en su propia tierra. Una de esos campeones ocultos en los que Euskadi es líder y que muchas veces son desconocidos del gran público. Un ejemplo de las capacidades de nuestra economía. Y un horizonte al que señalar en estos tiempos de incertidumbre.

 

Berri onak behar ditugun garai honetan, poz handia da enpresa honek Gipuzkoa eta Euskadiren aldeko apustua egin izana. Hemen inbertitzea, euren instalazioak hobetzea. Saltoren eredua da euskal ekonomiak eta euskal gizarteak jarraitu behar duten bidea, etorkizunean aurrera egin ahal izateko.

 

De Euskadi al mundo también Juanjo Mena. Sin palabras, con una batuta, pone en orden a los mejores instrumentistas de las mejores orquestas. Un vitoriano curtido en nuestros conservatorios, y que devolvió su formación primero en su propia tierra, en el nacimiento de la Joven Orquesta donde se van formando quienes aspiran a construir un relato sin palabras, en donde los sonidos que unos y otros generan se armonizan para que nos lleguen como un todo, donde no se puede entender un instrumento sin el otro.

 

Horixe da, hain zuzen ere, Sozialistok egiten duguna, gure eguneroko lanean: zati desberdinak batu, eta proiektu bakar eta orekatu batean bihurtu.

 

Inor ez dago soberan. Denok parte hartu behar dugu, gizarte honen modernizazio eta ongizatean.

 

De relatos, de entender la pluralidad, de palabras y de silencios sabe mucho Julia Otero. Quienes alguna vez hayan hecho radio, no la olvidan. Siempre acaban volviendo. Porque sólo con la palabra, sin artificios, sin acompañantes, sin filtros, puedes transmitir las mayores verdades, las mayores emociones, la mayor compañía.

 

Julia nació profesionalmente en la radio y volvió a la radio. Y al hacerlo nos reta cada tarde. Porque en el día a día de la política nos enfrascamos demasiado en subrayar la diferencia, y ella nos reta a escuchar a nuestros rivales, a atender sus razones. Lo necesitamos. Necesitamos escucharnos más, despejar los ruidos y atender argumentos.

 

Porque descubrimos que, si nos escuchamos, se nos abren enormes oportunidades de encuentro. Y cuando nos encontramos, sumamos. Y cuando sumamos, somos mejores y más fuertes. Es una tarea en la que estamos volcados los Socialistas Vascos.

 

Porque sabemos que es imposible construir un país de unos contra otros. No hemos podido evitar que calme el ruido, pero estamos convencidos de que abrir la colaboración entre nacionalistas y no nacionalistas, sin vetos ni exclusiones, es una decisión que va a hacer de Euskadi un país mucho mejor en el futuro.

 

Porque no vamos a tirar por la borda la inmensa herencia que nos dejó Jesús: un país en paz y libertad por primera vez en nuestra historia.

 

Este año, en los que las siglas del Partido Socialista de Euskadi han cumplido sus primeros cuarenta, Jesús Eguiguren encarna como nadie a aquellos jóvenes que hace cuatro décadas supieron entender el esfuerzo de sus mayores.

 

El esfuerzo y la dignidad de quienes resistieron la dictadura franquista para dejar una férrea voluntad, que supieron extender entre el conjunto de la ciudadanía, de reconstruir un país en democracia y en la búsqueda del progreso y la cohesión social.

 

Aquellos jóvenes de hace 40 años que se pusieron como lema “Socialismo es libertad” no sabían que les acechaba otro intento de dictadura, el del terrorismo de ETA. Y tuvieron que volcar sus esfuerzos en resistir sin por ello dejar escapar ni media oportunidad de ir construyendo una sociedad que progresara haciendo uso de su autogobierno.

 

Ellos y ellas, los representantes institucionales socialistas, junto con todos aquellos colectivos que hicieron frente al terror para seguir creando riqueza y puestos de trabajo, para seguir impartiendo justicia, para seguir protegiéndonos desde los distintos cuerpos policiales, para seguir informando, nos dejaron una Euskadi en libertad

 

Ahora, quienes les seguimos, debemos ser capaces de dejar a quienes vengan detrás una Euskadi que haga frente a las incertidumbres y a los nuevos retos sin miedo. Y gracias a gente como Jesús los afrontamos sin miedo a disentir. Sin miedo a acordar. Tú y quienes te acompañaron nos enseñasteis a disipar temores.

 

Nos enseñasteis a atrevernos para hacer lo más grande: ofrecer un presente en paz y un futuro cargado de esperanzas y oportunidades.

 

Hoy quienes llenan sus discursos de las palabras igualdad, solidaridad y libertad quieren tachar de la historia que fue un Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero el que impulsó la ley que hizo avanzar a pasos agigantados a las mujeres. El Gobierno de la ley por la que todos pudiéramos decidir con libertad con quién casarnos. El que hizo la primera ley integral contra la violencia de género.

 

Y os tengo que decir una cosa: quienes hemos cogido el testigo no vamos a echar a perder este esfuerzo. Mis compañeros me han otorgado la confianza de dirigir el partido en este nuevo tiempo.

 

Porque estamos en una nueva etapa, por explorar, que necesita solidaridad, igualdad, pluralidad, democracia, compromiso con la tierra, visión de futuro. Todos los valores que hemos querido reconocer hoy.

 

Y eso necesita mirar más allá de unas próximas elecciones, sean cuando sean. Mirar más allá de los próximos presupuestos. No dejarnos llevar por una crítica coyuntural, cuando estamos convencidos de que nuestras decisiones tienen un recorrido que no cabe en un titular. Necesitamos mirar lo que dejaremos nosotros detrás.

 

Hay demasiados en nuestro entorno que aún no lo han entendido, que siguen con una calculadora en la mano, que siguen teniendo miedo al pacto.

 

Insultan a nuestros viejos luchadores, a nuestros milicianos, cada vez que dicen que España es un país totalitario. Insultan a nuestros resistentes que vencieron a ETA cada vez que ofrecen pactos que nos quieren excluir.

 

¡Qué sabrán de democracia, y qué sabrán de libertad! ¡Qué poco entienden que la pluralidad de este país, y qué bien lo entendemos nosotros! ¡Qué bien lo sabemos! ¡Porque gracias, precisamente, a nuestra larga tarea política hoy se les permite incluso despreciar la libertad de la que disfrutan!

 

Gure eskua zabaltzera prest gaude. Akordioak lortzera prest gaude. Euskadiko progresista guztien proposamen eta ideiak gehitzera.

 

Batzuek nahiago dute eskina batean geratzea. Sozialistok, berriz, berdintasuna, solidaritatea eta demokraziaren aldean jarraituko dugu.

 

Ez diogu uko egingo gauzak aldatzeari . Ez diogu uko egingo Euskadi hobetzeari.

 

Eta hori guztia egin nahi dugu, akordioen bitartez. Bazterketarik gabe. Gizarte plural bat garelako, eta ezberdinen artean batu behar garelako aurrera egiteko.

 

Los Socialistas sabemos que la ciudadanía vasca nos dejó el reflejo de su pluralidad en nuestras instituciones y, por lo tanto, todos debemos hacer política desde ese principio de realidad; nadie, por muy buenas que sean sus ideas, va a sacar adelante nada sin el concurso de los demás.

 

No caben los vetos en la política vasca pero tampoco debieran inhibirse los grupos políticos de la responsabilidad depositada en ellos por los ciudadanos que les confiaron su voto para mejorar sus vidas.

 

Deben comprometerse   con las enormes reformas que nos hemos puesto como tarea. Para seguir garantizando la sanidad y la educación a todos, protección social a quien lo necesite, oportunidades a los jóvenes y a los parados de larga duración, igualdad para las mujeres, condiciones para la inversión y creación de empleo.

 

Para reforzar nuestro autogobierno en solidaridad con el resto de España. Para construir una convivencia que parta del reconocimiento unánime de que aquí se mató por pensar diferente. Todo eso tenemos por delante, y acordaremos con quien haya que acordar para hacerlo posible.

 

A Ramón Rubial, a Jesús Eguiguren, a José Luis Rodríguez Zapatero, les correspondió guiarnos en medio de la exclusión y la violencia, y fueron capaces de alcanzar enormes acuerdos y dejarnos el mayor legado: la paz.

 

¿Cómo no vamos a ser capaces de ampliar esos pactos y llevar a Euskadi a lo mejor? Tenemos mucha ambición, sí. La que soñaba Rubial: Conseguir que ciudadanos diferentes, que se sienten vascos y vascas de forma distinta, tengan garantizado por igual el derecho a tener un proyecto de vida digno en cualquier lugar de esta comunidad compartida que es Euskadi.

 

Sólo eso. Pero Todo eso.