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  •   Exposición "Caminos de libertad 1977-2017"

Intervención de Idoia Mendia en la inauguración de la exposición "Caminos de libertad" en Vitoria-Gasteiz

Buenos días. Egun on. Abrimos hoy a la sociedad alavesa nuestra historia más reciente. Una historia en la que hemos pisado los caminos que nos han abierto las puertas de la libertad. Un camino que bien sabemos, especialmente en un día como hoy, tiene aún tramos que recorrer. Porque es un día que tenemos marcado en lila en el calendario, para recordar que en nuestro entorno, en nuestras calles, en nuestros pueblos y ciudades demasiadas mujeres sienten miedo.

Por eso hoy quiero decir que los socialistas vamos a seguir con ellas hasta conseguir que ni una sola, ni una, sienta que ser mujer sea una condena para su vida. Hasta que no haya una, ni una sola, que se sienta desprotegida. Hasta que no haya una, ni una sola, que no se sienta libre para tomar las decisiones que quiera, sin nada que temer.

Los socialistas vamos a seguir estando con ellas. Vamos a hacerlo hasta hacer realidad el Pacto de Estado que ya lideramos contra la Violencia de Género. Pero también porque vamos a liderar la batalla por la igualdad salarial, para desbaratar desde la misma base las razones de la desigualdad. Esto no es sólo una cuestión moral de protección a las que sufren. Es una cuestión democrática: la de que hombres y mujeres tenemos iguales derechos e iguales oportunidades.

Azken urteetan berdintasunaren bidean aurrera egin dugu.

Baina askoz gehiago dugu egiteko oraindik. Emakumeen aurkako biolentzia gure gizarte modernoek jasan ezin dezaketen errealitate gordin bat da.

Ez da giza-arazo bat. Demokrazia-arazo bat da. Emakumeok egunero eta arlo guztietan pairatzen dugun desberdintasunen isla.

Es esa convicción profunda que tenemos en la igualdad de la ciudadanía la que nos ha ido empujando en los últimos 40 años. Cuatro décadas de resistencia. Cuatro décadas de construir derechos. Cuatro décadas haciendo Euskadi. Cuatro décadas sumando fuerzas de progreso para transformar nuestra realidad.

Esta exposición intenta ser un compendio de esa historia.

Pero quienes estáis aquí, quienes lleváis 40 años llevando en el bolsillo un carné con el que os definís socialistas de Euskadi, quienes os habéis ido incorporando después, seguro que pensáis que aquí no está todo.

No puede estarlo. Nadie puede resumir vuestras propias vivencias. Hablo de ese carnet que lleváis en el bolsillo. Sabéis lo difícil que ha sido. Cuántas veces os habrán dicho familiares y amigos aquello de “no te signifiques”. Y cuántas les habéis respondido que había que dar la cara, había que ponerla.

Que había que hacerlo por cada ciudadano de esta tierra que quería saber que alguien les atendía, que alguien recogiera su inquietud. Cuántas veces habéis constatado esa necesidad de los vecinos de Vitoria o de Álava para que no desfalleciéramos.

No lo hicisteis. Nunca. Al contrario.

Cada intento de exclusión, cada intento de tacharos de los pueblos, tuvo una respuesta; una papeleta con el puño y la rosa. Cada intento de que el socialismo renunciara a hacer política en este país, tuvo como respuesta más ambulatorios, más escuelas.

Qué bien lo supo ver Fernando Buesa. Le asesinaron, pero nadie va a olvidar jamás que gracias a su empeño y liderazgo existe la escuela pública vasca, y que las ikastolas, por mucho que les duela a algunos, dejaron de ser un gueto y se integraron con normalidad en el sistema educativo. Eso, también eso, es un logro socialista.

Y citaba al recordado Fernando, uno de los constructores de la Euskadi social y de la Euskadi libre que él no tuvo oportunidad de disfrutar. Pero su palabra nítida y contundente contra el totalitarismo aún se recuerda en los pasillos del Parlamento, de las Juntas Generales, del Ayuntamiento. En las instituciones en las que volcó su vocación de servicio público para un bien mayor. El que hoy nosotros y nosotras podemos disfrutar.

Pero también fue uno de los constructores de la suma de progresistas. De los activistas en favor de reunir en torno a un proyecto, al proyecto socialista, a quienes querían transformar su entorno, su país. Fue muñidor de nuevas alianzas, del encuentro de fuerzas dispersas que Euskadi necesitaba unir si quería que la cohesión social acompañara de manera incuestionable a los avances económicos. Supo encontrar a los aliados en el sindicalismo, lo sabe bien Txarli.

Supo encontrarlo en los compañeros de Euskadiko Ezkerra, en Mario Onaindia y quienes compartían con él partido.

Esto forma parte de nuestra historia, de la que se recoge en esta exposición. Pero sobre todo forma parte de nuestro futuro. Álava, especialmente Vitoria, también cuenta con nuestras siglas si alguien quiere referirse al primer partido, al de más tradición de Euskadi. Al único que ha sobrevivido más de un siglo organizado para atender las necesidades de los más débiles.

Álava está también en el origen de las siglas del Partido Socialista de Euskadi. Álava está en el origen de las que sumaron las siglas de Euskadiko Ezkerra. Y Álava va a estar en el motor de la recuperación del liderazgo progresista en las instituciones de este territorio. Porque hoy cerramos aquí el círculo del recorrido de los caminos de libertad durante las últimas cuatro décadas. Pero hoy abrimos aquí el ciclo de los 25 años que celebraremos el año que viene de la confluencia de fuerzas de progreso.

Una ventana de esperanza que necesitaba Euskadi. Lo sé bien, porque yo misma me asomé a la ventana de la casa socialista justo entonces.

Y también desde aquí, desde Álava, abrimos ciclos y ventanas para los nuevos tiempos que nos hemos propuesto afrontar en nuestro último Congreso. Hemos decidido ser quienes elevemos de nuevo la misma bandera por la que se nos tiene que reconocer: la de la igualdad y los derechos sociales. Lo hacemos nosotros, porque otros que presumen de izquierdas prefieren cobijarse bajo las banderas que identifican a los nacionalismos. La nuestra acoge a todos y todas. Sumando siglas, sumando vascos y vascas

Ésta es, debe ser, la casa que acoja a quienes quieren construir con otros. A quienes son capaces de reconocerse en un país plural y que están dispuestos a quitarse complejos y pactar sin perder en ningún momento los principios.

No son momentos de esencias. Son momentos de preocuparse de lo esencial.

Y a un partido de izquierdas se le reconoce por su capacidad de influir cada día, desde cada institución, para que la ciudadanía tenga cubiertas sus necesidades y se le ofrezcan oportunidades para crecer.

Eso es lo que vamos a hacer en estas próximas semanas: volcarnos en convencer, volcarnos en acordar, volcarnos en que en cada partida presupuestaria de cada ayuntamiento, de cada Diputación y del Gobierno haya soluciones para nuestros mayores.

Haya esperanzas para los parados de larga duración, viviendas para quienes no pueden pagarlas, ambulatorios abiertos, plazas escolares para nuestros niños, oportunidades de empleo de calidad para nuestros jóvenes.

Y eso necesita recursos. Pues bien: los vamos a garantizar. Vamos a hacer que pague todo el mundo y que pague más quien más tiene. Vamos a hacer que lo que aportan las empresas se corresponda con sus beneficios reales.

Nos ha costado mucho, pero por fin el debate de fiscalidad se está situando allí donde queríamos los socialistas: suficiencia de recursos para sostener nuestros servicios públicos y propiciar la actividad económica desde criterios de eficacia, progresividad y justicia social.

Siempre hemos dicho que esto no iba de subir o bajar un tipo nominal, que es el debate que le encanta al PP por un lado y a Bildu y Podemos en sentido contrario. A nosotros lo que nos interesa es que la suficiencia de recursos sea consecuencia de que pague todo el mundo y que pague más quien más ingresa realmente.

Y, por eso, en el acuerdo que acabamos de alcanzar los Socialistas nos hemos asegurado de que (por encima del punto arriba o abajo) no haya merma en la recaudación. No haya afección a las arcas públicas. No haya efecto en los servicios públicos. Que todos tributen en función de lo que les corresponde y que la economía vasca disponga de más fortaleza para competir en el exterior.

Los socialistas no tenemos miedo a pactar con quien sea, con dos premisas: que se garanticen los servicios públicos y la extensión de derechos sociales; y que se garantice el marco de estabilidad que ha facilitado nuestra participación en los Gobiernos. Queremos hacerlo abiertos a negociar y pactar con todos.

Lo dije en el arranque de la legislatura, en el Pleno de Investidura, y lo repetiré cuantas veces sea necesario. No desesperamos en ampliar los acuerdos en Presupuestos, pero si otros partidos desperdician su posibilidad de influir en ellos, nosotros no desistiremos en que no se descuelguen las muchas cosas que tenemos en el Parlamento: la reforma de la RGI, de Lanbide, los planes en zonas desfavorecidas, las leyes de FP, de transparencia o del sector público. Euskadi no se lo puede permitir.

Gakoa ez da tipo nominala puntu bat gora edo behera egitea.

Gakoa da behar adina balibide izatea, zerbitzu publikoak mantentzeko. Enplegua sortzeko.

Gure nagusien bizitza hobetzeko. Euskal ekonomia sustatzeko.

Bakoitzak dagokiona ordaindu dezan, Aurrekontu publikoak tinko mantentzeko. Murrizketarik egon ez dadin.

Eta horixe da lortu duguna. Horixe da Sozialistak bermatu duguna. Eta horregatik gaude pozik.

De eso estamos discutiendo. Y lo vamos a conseguir. No vamos a permitir que Euskadi quede abandonada por quienes sólo piensan en los catalanes. No vamos a consentir que las necesidades de nuestra ciudadanía queden secuestradas por las necesidades de los independentistas.

Nosotros no vamos a abdicar de nuestra responsabilidad, no vamos a renunciar a la política.

Queremos que todos participen, sin excepción. No admitimos vetos de nadie, menos aún que nadie quiera excluirnos a nosotros. Y buscamos sobre todo, por encima de cualquier otra consideración, que en este país quepamos todos y todas. Por eso sus Gobiernos tienen que responder a todos y todas. Y toda nuestra acción política va a ir allí.

La historia que evocamos en esta exposición es un estímulo más. Sabemos que lo hemos hecho en el pasado. Es la mejor garantía para el futuro. La garantía socialista.

 

Vitoria-Gasteiz, 25 de noviembre de 2017