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Intervención de la parlamentaria socialista Alexia Castelo en el Pleno de Política Fiscal

INTERVENCIÓN ALEXIA CASTELO.

PLENO MONOGRÁFICO FISCALIDAD

14 FEBRERO 2018

 

Los socialistas vascos, como siempre, creemos pertinente cualquier debate sobre la suficiencia de ingresos para garantizar los servicios públicos y el progreso económico. Los socialistas vascos, como siempre, creemos que este Parlamento, en el que decidimos todos los días sobre esos servicios públicos y sobre el apoyo al progreso económico, es el espacio adecuado que debe marcar las directrices sobre ingresos.

 

Es más. Los socialistas vascos acabamos de ratificar que queremos que el próximo Estatuto incorpore expresamente la capacidad de que aquí decidamos ese sistema tributario. Y citaré literalmente lo que queremos que se tenga en cuenta en nuestro autogobierno:

 

“Como en cualquier sistema democrático moderno, el sistema tributario no sólo surte a las instituciones de los recursos necesarios para financiar las políticas públicas, sino que es garantía del tratamiento igualitario a los ciudadanos e instrumento esencial de redistribución y solidaridad. De ahí que las decisiones que se adopten sobre la fiscalidad deban tener la máxima transparencia y control democráticos. Por ello, lo conveniente es atribuir al Parlamento Vasco la potestad para regular normativamente el sistema tributario en el ámbito que la Ley del Concierto Económico atribuye a los Territorios Históricos”

 

Espero que los dos grupos proponentes de este pleno, ambos y sin matices, permitan encauzar un acuerdo en esta materia, sin tener que pedir nada a nadie. Porque no sería muy explicable forzar este monográfico para luego negar la potestad de este Parlamento para determinar los ingresos.

 

Salvo que se venga a otra cosa. Y me van a permitir que piense que vienen a otra cosa, una vez escuchadas sus argumentaciones y repasada la hemeroteca del último año (no me ha hecho falta remontarme más atrás).

 

Ustedes no han venido a definir el programa marco sobre ingresos en esta legislatura. Ustedes han venido a excusar su propia incapacidad de no haber sabido acordar, por dos veces consecutivas, cómo distribuíamos los recursos públicos en los presupuestos.

 

Por dos veces, en sendos debates en un mismo año, acordándose de los ingresos solo cuando necesitaban justificar su posición para no llegar a acuerdos. Por dos veces trajeron iniciativas aparentes, mediáticas al fin y al cabo, que es lo que buscaban, para intentar justificar diferencias en lugar de mojarse e influir en las políticas. Por dos veces les dijimos que estábamos dispuestos a pactar con ambos. Y por dos veces dejaron el terreno libre al PP. Y el PP, ha sabido aprovechar el espacio que ustedes le dejaban, aunque intencionadamente se olvidan de ello.

 

Se olvidan intencionadamente que hace ahora un año rechazaron uniendo sus votos a los del PP la celebración de un pleno monográfico como este “porque según ustedes no consideraban que un pleno monográfico fuera el lugar adecuado para realizar un debate serio y de calado sobre nuestro sistema fiscal”. Y yo me pregunto, ¿qué les ha hecho cambiar de postura? ¿O es que simplemente no han cambiado? ¿Piensan ustedes lo mismo y su propuesta tiene un interés más espurio e inconfesable?

 

La verdad es que yo después de los debates de este último año no albergo dudas sobre qué es lo que les mueve. Por si todas estas certezas fueran pocas, ustedes han presentado públicamente el pleno monográfico con la intención declarada de marcar el paso a los socialistas. Y les tengo que decir que llegan tarde. Llegan muy tarde. Llegan tanto como cuatro años tarde.

 

Vienen a pedir una reforma fiscal justa. Y esa la debatimos y acordamos en un pleno monográfico en 2013. ¿O es que ignoran que con esa reforma se profundizó en la progresividad? Que incrementó la tributación de las rentas superiores a 90.000 euros? ¿Que aumentó la tributación de las rentas de capital? ¿Que vinculó reducciones y deducciones al nivel de renta? No. No lo ignoran, pero lo obvian interesadamente.

 

Bueno lo obvian aquí porque esta tan denostada reforma fiscal (la del 13 y en un 90% la de 2018) es la que luego aprueban allí donde gobiernan, me imagino que saben que me refiero a la reforma fiscal de Navarra. No estaría de más que en esta tribuna mantuvieran una postura más coherente entre lo que dicen desde la oposición y lo que hacen cuando gobiernan.

 

Vienen a este pleno a pedir una convergencia fiscal con Europa, pero ocultan que hablando de tipos nominales, esos que les gustan tanto, en esa Europa convergente a la que se encomiendan el tipo nominal de sociedades es del 22%, a ello se encomiendan pero luego critican que aquí se deje en el 24%. Aclárense, ¿no están ustedes pidiendo que nuestra referencia sea ese 22% europeo?

 

Vienen a pedir una aproximación de rentas de capital y de trabajo. Aún a sabiendas de que ya se hizo una aproximación en 2013. Y de que esa dualidad que todos compartimos debe tender a desaparecer, la mantienen también ustedes en Navarra. Por cierto, ¿saben que un navarro que obtenga rentas de capital por importe de 10.000 euros paga menos que un contribuyente vasco en la misma situación? Curioso, ¿verdad?

 

¿Es más progresista y justo endurecer las condiciones por ejemplo de aquellos pensionistas que complementan su jubilación con el ingreso del alquiler por ejemplo de una lonja, que no se les olvide puede ser el fruto del ahorro a lo largo de su vida? Porque eso es lo que proponen porque ustedes saben que los grandes rentistas, esos de los que hablan, que supongo que se refieren a fondos de inversión o asimilados, no pagan por IRPF.

Vienen también a proponer la lucha contra el fraude fiscal, como si fuera un tema nuevo. Y les repito como hemos hecho a lo largo de los debates que se han producido este año que uno de los puntos más importantes sobre los que se debatió y se aprobaron propuestas de resolución en 2013 fue precisamente sobre este tema. ¿O acaso dudan del trabajo que se está haciendo en esta materia? Luego retomaré este tema.

 

Pero ustedes no han venido a eso, ¿verdad?. Vienen a querer emplazarnos a los socialistas. Pero ya que lo han propiciado y que nos han podido escuchar antes pero no nos han querido oír, les voy a agradecer la oportunidad de poder volvérselo a explicar por quinta vez a ustedes a lo largo de estos treinta minutos.

 

Por una vez, durante un día entero, entérense bien de qué queremos hablar los socialistas cuando hablamos de fiscalidad. Permítannos para eso que les recordemos que a nosotros nos costó forzar cuatro monográficos en dos legislaturas, y que al final conseguimos gran parte de nuestros objetivos. No todos. Gran parte.

 

Este no es el primer debate de fiscalidad de esta legislatura. Como cada febrero, como cada vez que ya ha pasado el toro de los presupuestos que ustedes no han sabido capear, sacan a pasear el debate fiscal.

 

La primera vez que contrastamos opiniones fue en febrero del año pasado, cuando un monográfico no estaba a la altura de las circunstancias. Y voy a repetir lo que empecé diciendo en aquel debate. Les decíamos, y abro comillas:

 

 

“Compartimos con los proponentes que la fiscalidad es un instrumento útil, una herramienta necesaria para construir un proyecto de país que nos haga progresar como sociedad, que nos permita contar con servicios públicos que cubran las necesidades de los ciudadanos.

 

La fiscalidad es una de las herramientas más importantes para lograr mayor igualdad, solidaridad y justicia social y construir una sociedad más justa, dado que la fiscalidad sirve para dotar de recursos suficientes a las administraciones públicas para sustentar el mantenimiento de los servicios y prestaciones públicas, para redistribuir eficazmente la riqueza entre la población y para impulsar el crecimiento y la creación de empleo. Seguro que la mayoría de los grupos también lo comparten.

Tan convencidos estamos de ello que lo incorporamos al acuerdo de gobierno suscrito con el PNV, porque creemos que es necesario preservar un sistema tributario equitativo, progresivo, suficiente que garantice un óptimo equilibrio entre ingresos y gastos públicos.

Los socialistas no creemos en los debates de subir o bajar impuestos. Porque el debate debe ser sobre qué servicios públicos queremos tener y cómo los queremos pagar. Y nuestra posición sobre el cómo es también clara: Que paguen todos y que pague más quien más tiene”

Cierro comillas.

 

Les hemos dicho que nuestra palabra no caduca y fíjense, una por una las podemos repetir sin esperar por ello un titular resultón.

 

Un par de meses después, allá por abril del año pasado, en plena aprobación de los presupuestos, Elkarrekin Podemos sacó a pasear los recargos fiscales. Ya no necesitaban una reforma. Ya habían pensado otra cosa más original. ¿Y saben qué dijimos los socialistas, además de repetir el concepto de fiscalidad que les acabo de recordar? Pues que teníamos dos compromisos

 

El primero.- Realizar una evaluación de los resultados de la reforma efectuada. Porque nos comprometimos a que transcurridos 3 años desde su aprobación se analizarían los resultados obtenidos, el cumplimiento de los objetivos previstos, las virtudes y los defectos de las modificaciones efectuadas.

Y precisamente en ello se estuvo trabajando desde las 4 haciendas vascas, eso sí, sin urgencias de titulares de prensa, ni de armar argumentos que disfrazaran excusas, sino con la seriedad y minuciosidad que este tema requiere.

El segundo.- A la vista de los datos y de las conclusiones sobre el cumplimiento o no de los objetivos marcados propondríamos las modificaciones necesarias.

 

Luego ya se olvidaron del tema un poco, no estaba en sus preocupaciones, hasta que ya estaban hechos los nuevos presupuestos, se les pusieron delante, se les ofreció expresamente negociar con ustedes, y ustedes volvieron al mismo juego, a buscar excusas vanas y volvieron a sacar el banderín del oportunismo, esta vez volviendo a lo de la reforma de todo el sistema: con una moción a cinco días de refrendar o no las cuentas, y a dos de haber solicitado este, ahora sí valido y adecuado, pleno monográfico. Y tuvimos un nuevo debate, en diciembre de 2017, hace escasos dos meses.

 

¿Y saben qué dijimos los socialistas? Que podíamos coincidir con las líneas generales de su discurso, la convergencia con Europa, continuar con la lucha contra el fraude fiscal, la fiscalidad verde, la tributación de la riqueza, entre otras. Pero no compartíamos las concreciones, esas que supuestamente presentaron en prensa y que, para ser de formaciones que presumen de participativas, no sabíamos con quiénes las acordaban, ni como calculaban su impacto. De hecho a unos les salían 1.600 millones más, y a otros 1.250, hoy ya veremos…

 

Y todo con una sola excusa, que nada tiene que ver con un debate que para nosotros los socialistas debe ser siempre de utilidad para conseguir recursos para sostener servicios públicos y que para otros sólo sirve para vestir sus discursos y sus miedos al compromiso.

Todo una excusa de mal pagador, de quienes han tenido la puerta abierta para influir y que la han desestimado porque no quieren mancharse. Ustedes no quisieron pactar, por tanto no están legitimados para venir aquí a emplazar a nadie.

 

 

Hay una cosa muy recomendable en política, salvo que para lo que estén aquí sea para otra cosa. Se llama principio de realidad. Se lo explico: si los ciudadanos no te confieren la suficiente confianza para lograr todo lo que dice tu programa electoral, intenta sumar para influir en la dirección de lo que dice tu programa electoral.

 

Y el nuestro, nuestro programa electoral tanto en 2009, en 2012, como en 2016, dice con claridad que la fiscalidad es una herramienta de solidaridad. Que es el instrumento con el que llevamos a la práctica el ser miembros de una sociedad en la que gestionamos de forma conjunta el progreso y las inseguridades. Una sociedad en la que se reparten las cargas según las posibilidades de cada uno; y se redistribuyen los recursos, según las necesidades de cada uno.

 

En todas y cada una de nuestras aportaciones, de nuestros discursos, que sé que los tienen como referencia, nos habrán escuchado decir que la fiscalidad debe cumplir tres objetivos:

 

  • Dotar de recursos para el mantenimiento de los servicios y prestaciones públicas. Es decir, para garantizar la igualdad y la solidaridad.
  • Redistribuir la riqueza entre la población. Es decir, actuar con justicia social.
  • E impulsar la modernización y el crecimiento de la economía. Es decir, buscar el progreso colectivo.

 

No tenemos que cambiar de discurso. El para qué sigue invariable. Y conseguimos traducirlo en 2013 en una reforma que consiguió pasar de un presupuesto de recortes de 1.500 millones en gasto de empleo, ayudas sociales e innovación a un presupuesto de incremento de 1.700 millones de euros en estas materias. Nos permitió pasar de la resignación a los recortes a la consolidación de los servicios públicos. Nos permitió pasar de intentar gestionar el presente a preparar las grandes reformas del futuro. Nos permite haber pasado de presupuestos de 9.500 millones a presupuestos de 11.500. Nos permite disponer a fecha de hoy, tras el Consejo Vasco de Finanzas, de un remanente para atender nuestras obligaciones, aumentar gasto social y prever inversiones nuevas.

 

La reforma fiscal está hecha. Y funciona, y cuando algo funciona no debe cambiarse. Es más justa, y es más progresiva, no afectó a las rentas de trabajo medias ni bajas. Pero quedaba algo. Quedaba perfeccionar el impuesto de sociedades, condicionado aún por los lastres de la crisis económica sufrida también por nuestras empresas.Y eso es en lo que estamos ahora. En corregir ese impuesto específico, el que las empresas deben pagar, y pagarán más, señorías, porque se recaudará más.

Y lo estamos haciendo, aunque el PP, Podemos y Bildu se sientan especialmente cómodos en ese debate simplista de subidas o bajadas de puntos nominales. De quienes defienden que no hay mejor sitio para el dinero que el bolsillo de los ciudadanos, olvidando el coste que tiene atender los derechos de los ciudadanos. Y quienes defienden la confiscación del beneficio que generan quienes invierten en empleo, producción y modernización de país.

 

Los socialistas nos negamos a ese debate. Nos negamos y repetimos: el debate fiscal que queremos es sobre la garantía de los servicios públicos que hemos decidido tener y que nos definen como sociedad cohesionada, una fiscalidad que acompañe el progreso económico atendiendo siempre criterios de justicia, equidad, progresividad y eficacia.

 

 

Por eso, en nuestro programa electoral no hablamos de tipos nominales, en el acuerdo de gobernabilidad con el PNV tampoco y en nuestra ponencia política tampoco. Porque ese no ha sido nunca nuestro debate. Lo que dice nuestro programa electoral y nuestra ponencia política aprobada en el último Congreso es que el debate es sobre suficiencia de ingresos para sostener los servicios públicos, y que habrá que modificar aquello que sirva para pagar más quien más tiene. Eso es lo que propugnamos y ninguna otra cosa.

 

El compromiso con nuestros electores (que tanto le preocupa al Sr. Bollain), en cuanto al Impuesto de Sociedades, se lo leo literal, es

  • “Revisar, reducir o eliminar bonificaciones del Impuesto sobre Sociedades que no vayan destinados a crear empleo de calidad, proteger el medio ambiente, mejorar la eficiencia energética o a actividades de mecenazgo cultural”. Y es lo que hemos hecho
  • “Establecer el mínimo de la cuota efectiva en el Impuesto sobre Sociedades en el 18% de la base imponible”. Lo hemos dejado en el 17, y en el preacuerdo con el PNV de octubre no habíamos conseguido moverlo del 13. Lo hemos dejado en el punto, por cierto, que propuso Bildu hace un año en Juntas Generales de BIzkaia

 

Así que, quienes han montado este pleno con el único fin de afearnos alguna posición e intentar aparentar una alianza alternativa que no existe, porque no suma, les diré que no hay cambio de rumbo ni hay regresión. Que cumplimos con lo comprometido, y que, por cierto, es una reforma muy muy parecida a la que han hecho Bildu y Podemos en Navarra, salvo el tipo nominal que, como saben, no es lo que paga casi ninguna empresa (es más según los últimos datos publicados, en la estimación más favorable en Navarra las empresas pagan un 15%) y que yo sepa allí no se consideran ustedes ningunos judas, sino todo lo contrario, sacan pecho de la reforma efectuada.

 

Es más si tomamos prestadas las palabras del catedrático que constituye un tótem para el Sr. Bollain el rumbo marcado es el correcto, porque en palabras del “experto” ¿Es posible bajar el tipo y quitar la deducciones? Sí. ¿Es más eficiente económicamente? Sí, porque la eficiencia económica te exige que graves los beneficios de todas las empresas en todas las actividades. Es posible bajar el tipo y rediseñar la base imponible quitando deducciones y realizando otras modificaciones y que el impuesto sea más eficiente, y se recaude lo mismo. Porque en palabras de su gurú fiscal, Sr. Bollain, el importante no es el tipo nominal sino el tipo efectivo. Y es en este en el que se ha centrado las modificaciones del Impuesto de Sociedades. Se lo han repetido hasta la saciedad, y creo que puede comprenderlo, aunque luego se vaya usted siempre al discurso simplista y ramplón del tipo nominal.

 

Lo que hemos conseguido, en la búsqueda de consensos, es que vayan a pagar más muchas empresas que hasta ahora estaban exentas porque se bonificaban todo, motivo por el cual, aunque le cueste, creerlo vamos a recaudar más. No nos digan ustedes a los socialistas por qué el PP está contento. Mírenselo en sus bancadas: ustedes les dejaron el terreno del acuerdo libre.

 

Yo le digo por qué estamos contentos los socialistas: porque somos la única izquierda que influye en este país para conseguir una fiscalidad más justa que garantiza a todos los ciudadanos la consolidación y ampliación de sus derechos.

 

Lo hacemos porque somos la izquierda que garantizamos la recaudación para nuestros servicios públicos. Pero también somos la izquierda que, gracias a esta influencia, aportamos la estabilidad que nos demandan no sólo las empresas que quieran invertir y crear empleo, sino la estabilidad que de forma abrumadora reclama la sociedad vasca, también aquellos que votan a otras fuerzas que se llaman de izquierdas.

 

 

Y por cierto, no quiero que pase por alto algo que forma parte de la reforma fiscal de 2013, esa tan cuestionada, y que para nosotros es esencial (también en 2018) y que pretenden ningunear: el cambio drástico en la lucha contra el fraude.

 

Sí. Batalla que dimos casi en solitario los socialistas. Durante demasiado tiempo tuvimos que clamar en el desierto sobre este fenómeno. Fuimos los socialistas quienes a través de una enmienda presupuestaria, porque hasta para eso deben aprender a negociar algunos (ya se lo he recordado en otras ocasiones), conseguimos que se hiciera un informe actualizado. Ese al que ahora pueden recurrir. Fuimos los socialistas quienes propusimos y logramos la interconexión entre administraciones, cruzar datos para evitar cualquier forma de elusión y ser más eficientes en la detección del fraude

 

Y fuimos nosotros quienes conseguimos que se creara por primera vez en la historia una Comisión de Lucha contra el fraude fiscal. Sí, eso que otros quieren llamar observatorio, pero que ya funciona, una comisión que da cuenta ante este parlamento de forma periódica de sus acciones y de sus resultados, que está ampliando su red de información fuera de España para detectar fugas de capitales, que está poniendo coto a quienes atentan contra los servicios públicos y los derechos de todos por no pagar lo que deben. La lucha contra el fraude será una cuestión primordial para los socialistas hasta que no haya un solo euro que se escape por el desagüe sin pagar lo que le corresponde.

 

Voy a ir terminando y lo voy a hacer por donde empezaba.

 

Los socialistas creemos hay que estar atentos siempre a los ingresos y a los gastos, y tenemos el compromiso de una nueva revisión que evalúe nuevamente la gran reforma de 2013 que mejoramos ahora. Evaluar y valorar la eficacia y corregir las ineficiencias. Y en eso estamos y estaremos.

 

Lo que vemos de momento es que la reforma que conseguimos asentar en 2013 está dando resultados que siente la ciudadanía en forma de servicios públicos y las empresas en forma de crecimiento. Eso nos permite adoptar políticas que, además corrijan desigualdades sociales, económicas, laborales. Porque para eso, y no para ninguna otra cosa es la fiscalidad

 

Pero ustedes hoy no han venido a debatir de esto. Han venido a seguir exponiendo sus frustraciones por las dos ocasiones que perdieron en 2017 para influir en la vida de los vascos. Y no acaban de aceptar que hoy aquí, a pesar de ustedes, estamos en un modelo similar al que ustedes mismos han propiciado en Navarra, pero si incluso tienen y mantienen el escudo fiscal que aquí es como el diablo con patas a abatir. Ya ven, cuando les toca decidir no se diferencian tanto.

 

Ésa es la realidad. Como ustedes hoy siguen temiendo mancharse en ningún acuerdo que no sea con aquellos que no suman, nosotros defenderemos el acuerdo que hace posible que paguen más empresas y que paguen más quienes más ingresan, que se limiten las deducciones y las compensaciones, y se potencien aquellas vinculadas a un objetivo prioritario como es la generación e impulso de la creación de empleos de calidad (de ahí que se una la deducción no solo con contratos indefinidos sino también con el salario mínimo a abonar a esos nuevos trabajadores).

 

Y visto su interés en reproducir estos debates en esta Cámara, les invitamos a que, ya que no lo han incluido en sus aportaciones para mejorar nuestro autogobierno, se sumen a nosotros, desde un interés sincero y puro, para hacer valer que este Parlamento sea quien fije la estrategia común de los ingresos fiscales.

 

Los socialistas vamos a seguir trabajando por conseguir ese acuerdo.

 

Hoy, por de pronto, nos sentimos muy orgullosos de poder decirle a la ciudadanía que gracias a una reforma fiscal justa, progresiva y eficaz, y a la lucha contra el fraude fiscal, disponemos de más recursos para reforzar nuestra sanidad y nuestra educación, mejorar nuestra RGI para llegar a quienes aún lo necesitan, para acompañar a las empresas que se comprometen con el país y crean puestos de trabajo.

 

Y nos sentimos muy orgullosos de haber tomado la decisión de ofrecer a los vascos y las vascas un escenario de sosiego y certidumbres, un poco de tranquilidad y oportunidades para ir transformando el país y ponerlo en el tren del siglo XXI

 

Porque cuando hablamos de fiscalidad, hablamos de esto, no de lo buenos y puros que son en bancadas que se tiñen de izquierdismo con tanto barniz que se olvidan de que lo que hacen desde sus escaños debería ser útil para la ciudadanía.

 

Porque hablar de fiscalidad es dar respuestas a las necesidades ciudadanas, contar con los servicios públicos que reclaman. Hablar de fiscalidad es conseguir una herramienta útil con la que construir los proyectos de país que nos hagan progresar como una sociedad justa y, cohesionada.

 

Y desde luego, que no les quepa duda, nosotros estamos aquí para eso y no para otras milongas.