Vamos a trabajar también, y con ahínco, para hacer posible un gran acuerdo sobre el futuro del país y su marco jurídico-político, como único medio de garantizar la estabilidad y la unidad que nos permitan afrontar el futuro con esperanza. Pretendemos aplicar la lógica del consenso que hizo posible el Estatuto de Autonomía, a su actualización, mejora y adaptación a los nuevos tiempos. Y queremos hacerlo con luz y taquígrafos, de manera clara y sin sembrar confusión entre la ciudadanía vasca. Reiteramos nuestra apuesta por el desarrollo íntegro del Estatuto en lo que hace referencia al ejercicio de nuestras competencias y a las reformas que permitan la incorporación, siempre postergada, del ámbito municipal. Defendemos la incorporación de los municipios al Consejo Vasco de Finanzas y una Ley Municipal que dote a los Ayuntamiento de más recursos y más competencias al servicio de la sociedad vasca.
No podemos permitir que el debate identitario vasco actúe como cortina de humo que esconde el debate sobre los problemas reales de los vascos, ni que el problema vasco monopolice el debate territorial abierto en España tras 26 años de desarrollo constitucional y estatutario. Es evidente que tras este tiempo de autogobierno se hace necesaria la relectura del estatuto para una nueva formulación y reforma del mismo en los inicios del siglo XXI.
Ante una realidad social y económica globalizada, parece que los vascos tuviéramos una agenda política anclada en el pasado. El vigente Estatuto de Autonomía precisa relectura y ser renovado y fortalecido como lugar de encuentro para la mayoría de los vascos, en un contexto en el que el Proyecto de Nuevo Estatuto promovido por el Sr. Ibarretxe no amplía en modo alguno los consensos actuales. Queremos buscar nuevos puntos de encuentro en clave de modernidad, basados en principios, valores y procedimientos que debernos compartir en el marco del respeto escrupuloso a los derechos humanos, en escenarios do no violencia y en el respeto a la legalidad.
Por ello, apostamos por la reforma consensuada del Estatuto para mejorarlo, y no para abandonarlo; para potenciar nuestra capacidad de autogobierno y nuestro protagonismo en la construcción de España y de la Unión Europea; para consolidar y ampliar el consenso político; y para procurar mayores niveles de bienestar a la ciudadanía de Euskadi. Partimos de la plena vigencia del Estatuto, de su capacidad para dar respuesta a las aspiraciones de la sociedad vasca, de la necesidad de su desarrollo íntegro y de la conveniencia de explorar todas sus potencialidades en beneficio de un mayor consenso político, para mejorar nuestro autogobierno al servicio de toda la sociedad vasca.
Somos igualmente partidarios de impulsar un diálogo político entre los partidos vascos desde el rechazo a la violencia y el respeto a la legalidad política e institucional vigente, mediante el consenso, y sin ningún tipo de imposiciones para que aquello en lo que los partidos políticos vascos nos pongamos de acuerdo, sea defendiendo ante los poderes públicos del Estado en un escenario de lealtad y concordia dentro del espíritu pactista que históricamente ha definido la forma de relación entre los Territorios Vascos y el Estado.
En todo caso es necesario una vez mas dejar claro desde el principio, que el texto básico y de referencia para iniciar un diálogo sobre la reforma estatutaria no puede ser otro que el Estatuto de Gernika y no admitimos de ningún modo reformas fraudulentas del Estatuto, como las que ha querido imponer Ibarretxe, sin consenso y al margen de la legalidad.