A Euskadi están llegando, y llegarán en el futuro, muchos inmigrantes con los que el PSE-EE (PSOE) tiene que conseguir contactar, representar y dar respuestas a sus preocupaciones. La Comisión Ejecutiva de Euskadi promoverá un Plan para mejorar el funcionamiento de nuestras Casas del Pueblo que, entre otras cosas, incluya el estar abiertas a los inmigrantes para que puedan reunirse y ofrecerles toda la ayuda que puedan demandar, propiciando a la vez, si lo desean, su incorporación al Partido, o estableciendo convenios de colaboración con las asociaciones que creen o puedan crear.
Tenemos que involucrarlos en la movilización ciudadana para la consecución de objetivos que trascienden la mera esfera individual y se sitúan en el plano de los intereses generales. Esa implicación social acrecentará la legitimidad de las políticas y servirá de apoyo y refuerzo a la acción de gobierno o de oposición, porque a la legitimidad que proviene del mandato representativo se une la que nace de la relación y contacto directo con la ciudadanía y la unión de ambas legitimidades hace que caminemos por el sendero correcto.
El partido debe contar con presencia y militancia, en todos los movimientos sociales y ONG’S, con personas que sean su voz y que le transmitan la experiencia y las demandas de la realidad social en la que se mueven. Sólo así podrá elaborar un verdadero proyecto político, y si lo hace con cohesión y sin oportunismo será un proyecto global a la vez que articula las demandas sectoriales, fijando prioridades y enmarcando los objetivos particulares en los objetivos globales.
Se nos plantea así la tarea de establecer una relación nueva con los movimientos sociales; dar voz a las nuevas demandas. No podemos pensar en los movimientos y asociaciones como extensiones potenciales del partido, sino como ámbitos de participación política también para los socialistas. El Partido ha de generar y propagar una cultura que incentive y respalde la actividad y apoyo los movimientos sociales y ONG’s.Es necesario colaborar y trabajar en plataformas para la solidaridad, la de defensa de los derechos humanos, las de movilización contra la miseria y la exclusión social, las de pacificación, las de cooperación para el desarrollo de las personas más desfavorecidas y los países menos avanzados, las de protección del medio ambiente y la naturaleza.
En el campo de la cooperación internacional se hace imprescindible destinar el 1% de los presupuestos vascos a programas de desarrollo, única manera de ayudar a cumplir los objetivos del Milenio aprobados por la ONU
También es necesario seguir reforzando los ámbitos de colaboración entre el socialismo y espacios del mundo cristiano.
Tenemos que reforzar las relaciones con aquellas organizaciones sindicales afines a nuestro proyecto, aunque siempre con un escrupuloso respeto a la autonomía de estas organizaciones, mostrando claras actitudes de receptividad y estímulo.
La participación en las organizaciones sociales, ONG’s, es, además, la vía casi natural para la entrada en el espacio público de la juventud. La presencia y el diálogo con estos movimientos y asociaciones son necesarios para que la juventud, a partir de su experiencia en estas organizaciones, se puedan incorporar como afiliados al Partido Socialista.