En todo momento hemos demostrado, con nuestros errores y limitaciones, ser un partido imprescindible para el futuro del país. Imprescindible, en primer lugar, como referente de unión y fortalecimiento de la izquierda vasca: algo que se ha ido evidenciando, primero con la incorporación al Partido Socialista de Euskadi del Partido de los Trabajadores de Euskadi, en octubre de 1991; y, con posterioridad, en marzo de 1993, con la convergencia entre el Partido Socialista de Euskadi y Euskadiko Ezkerra, las dos fuerzas políticas de izquierda más representativas en el país Vasco.
En los ultimos años y a pesar del clima adverso, arrostrando los ataques y las burlas de unos y otros, los socialistas vascos supimos mantener en todo momento la iniciativa, defendiendo y proponiendo políticas de unidad democrática contra el terrorismo y de diálogo político para construir un país entre todos, y no sólo para nacionalistas, como se proponía en el Plan Ibarretxe. Políticas que superaran los enfrentamientos entre bloques, que acabaran con el estancamiento y la crisis permanente que han caracterizado, desde 1998, a todos los Gobiernos de Ibarretxe y que permitieran entrar a fondo en la construcción de la Euskadi social que el nacionalismo gobernante ha postergado siempre.
A pesar del acoso terrorista y las dificultades objetivas para defender nuestro proyecto, el Partido Socialista mantuvo una representación municipal y foral muy importante que nos ha permitido gobernar en muchos Ayuntamientos principalmente en Gipúzkoa y Bizkaia. Sin olvidar, que también hemos tenido responsabilidades de gobierno en las diputaciones forales y en el propio Gobierno Vasco que fue la época de mayor estabilidad, progreso y bienestar para la sociedad vasca
La ciudadanía vasca nos dio la razón, en las elecciones autonómicas del pasado año, al tiempo que se la quitó a los partidarios del enfrentamiento permanente. Los ocho escaños perdidos por el nacionalismo y el PP contrastaron demasiado con los cinco escaños ganados por el Partido Socialista, como para albergar alguna duda sobre este particular. Hoy el Socialismo Vasco es el partido que lidera la oposición, la alternativa al PNV con un proyecto de país progresista, autonomista y vasquista que garantiza seguridad, progreso y bienestar y que desde la oposición se ocupa de los problemas del país y que trabaja con la perspectiva de liderar con un Lehendakari socialista el próximo Gobierno Vasco.
Los resultados en las últimas elecciones vascas confirman que los socialistas vascos no nos limitamos a resistir, sino que, además, hemos demostrado ser un partido que sabe ofrecer soluciones y salidas a los problemas acuciantes del país. Y lo menos que podemos afirmar, desde la perspectiva del momento actual, es que ha merecido la pena aguantar y defender, muchas veces en solitario, unos principios y un proyecto alternativo a lo representado por el nacionalismo gobernante. Hoy podemos recoger con orgullo los frutos de nuestro trabajo y afirmar que, gracias a la tenacidad del Partido Socialista de Euskadi, ha sido posible que el país se haya embarcado en un proceso de paz que, entre todos, tenemos la obligación de consolidar.